Qué come y bebe un empleado de Microsoft

Abril 5, 2007

El tipo del blog “Gadgetoblog” de El Mundo tiene ocurrencias realmente divertidas. Naturalmente, todo encontrado en la red. Aqui les copio el contenido de uno de sus artículos diarios, y abajo el link a su blog.

“Lo interesante de los hobbies es que siempre hay alguien que tiene uno más absurdo que el tuyo. Por ejemplo, da igual a qué dedique su tiempo libre, seguro que yo le gano con esta sorprendente confesión: me gusta emplear las horas muertas en buscar datos y estudios absurdos. Gracias a ellos sé, por ejemplo, que en un seguimiento realizado a 200.000 avestruces durante 80 años, ninguna de ellas escondió su cabeza debajo del suelo –como popularmente se cree-, que el 50% de la humanidad jamás ha recibido una llamada de teléfono y que los burros matan cada año a más personas que los accidentes aéreos.

Hoy he conseguido hacerme con una colección de datos completamente prescindibles sobre Microsoft. Redmond es la sede de la empresa, una pequeña ciudad que vive y respira porque en ella trabajan unos 30.000 empleados de la compañía de Bill Gates. Comparten 2.600.000 metros cuadrados de edificios y oficinas y todos los empleados tienen, además de gimnasio y áreas deportivas, bebidas gratuitas durante la jornada de trabajo. ¿En qué se traduce esto? Atentos a esta pequeña colección de pornografía estadística para amantes de lo “geek”:

Cada año los empleados consumen 7.233.984 latas de refresco. La marca preferida es Cocacola Light. La marca menos deseada es Pepsi Light sin cafeína.

Se bebe mucha agua, sobre todo con sabores. Cada año se consumen 3.774.264 botellas de agua Talking Rain. El sabor preferido es de lima-limón, aunque le sigue en popularidad el agua mineral común.

Quienes programan el código fuente de Windows también se rinden a los encantos de la leche. Beben 3.587.208 cartones cada 365 días. La mayoría la emplean en el café. Cada semana se sirven más de 10.000 tazas de café con leche.

Completan el capítulo de alimentación 2.116.150 bolsas de té al año y 3.721.968 latas de zumo. ¿Para comer? Bueno, hay varias cafeterías repartidas por el campus de la compañía —22- y en ellas se sirven todo tipo de platos, desde pasta hasta sushi. Por poner un ejemplo cada día se hacen 1.833 sandwiches.

Y para los fetichistas de los datos de la vida en la oficina aquí van dos revelaciones más, regalo de la casa:

Los servicios de reprografía realizan 30.586.014 copias A4 al año, suficientes para dar tres veces la vuelta al mundo si las ponemos una detrás de otra.

Se reciben 24.937 solicitudes de salas de reunión al mes.

Y un último dato antes de despedirme:

Una copia de Windows Vista Ultimate Edition ronda en el mercado los 600 euros. En la tienda del empleado de Microsoft cuesta unos 40 euros pero, claro, hay que trabajar allí para aprovecharse de la rebaja. —como curiosidad, una copia de Windows XP cuesta 30 euros-.

http://navegante2.elmundo.es/navegante/gadgetoblog.html?a=bd0bfbc1f83adf62eaf7f75fbb6acafa&t=1175765995


Lógica genocida de Ahmadineyad.

Diciembre 19, 2006

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Dado que los judíos son el resultado de un cruce infernal entre monos y cerdos…
…y que el holocausto es un mito…
¡Entonces mi solución final es obvia!

Extraído de Cox and Forkum


Frases Antes de morir

Octubre 7, 2006

 Bolívar con el sueño frustrado de la unificación latinoamericana, murió resignado a meditar lo siguiente: “Los tres mayores necios que ha habido jamás son Cristo, el Quijote y yo”. Murió en una hamaca, huésped de un español de Santa Marta, sus últimas palabras fueron: “He arado en el mar”.

Nerón: ¡Que artista muere conmigo!

Director de películas de notorio corte surrealista, como “El perro andaluz”, el español Luis Buñuel, se limitó a decir: “Me muero”. Idénticas palabras dijo Antón Chéjov, aunque muchos aún afirman que el escritor ruso murió exclamando: “¡Champán!”.

Honoré de Balzac: Ocho horas con fiebre, ¡me habría dado tiempo a escribir un libro!

El escritor Lewis Carroll, autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, murió en su casa, enfadado con su enfermera dijo: “Quíteme esta almohada. Ya no la necesito”.

El 18 de junio de 1936, el escritor soviético Maksim Gorki, poco antes de morir dijo: “…Habrá guerras… Hay que prepararse”.

A Winston Churchill se le han atribuido numerosas últimas palabras -e infinitas citas -, pero lo más probable es que dijera: “¡Todo es tan aburrido!”.

Isabel I de Inglaterra: Todas mis posesiones por un momento de tiempo.

Conocido por las insuperables cantidades de alcohol que consumió durante su vida, el actor estadounidense Humphrey Bogart comentó sus últimos instantes con estas palabras: “Nunca debí cambiarme del scotch a los martinis”.

Lord Byron: Ahora yo me iré a dormir. Buenas noches.

Condenada a ser decapitada por presunto adulterio y alta traición, Ana Bolena fue llevada al cadalso, donde le dijo a su verdugo: “No le dará ningún trabajo: tengo el cuello muy fino”.

Frédéric Chopin: Ahora, estoy en la fuente de la felicidad.

Anna Pavlova: ¡Que esté preparado mi traje de cisne!

El poeta chileno Vicente Huidobro, volviendo brevemente de la inconciencia de su agonía, les confesó a sus familiares: “Tengo miedo”. Poco antes, hizo llorar a su fiel amiga Henriette Petit cuando, levantándose levemente de su lecho de muerte, la miró y le dijo: “¡Cara de poto!”.

-“Adiós, amigo mío, sin gestos, sin palabras./ Que no haya dolor ni tristeza en tu frente./ En esta vida, morir no es nada nuevo,/ pero vivir, por supuesto, es menos nuevo aun”, escribió a los 30 años el poeta ruso Serguei Esenin, utilizando como tinta su propia sangre, y luego se colgó de unas cañerías de agua que había en su pieza de un hotel de San Petersburgo.

Bela Lugosi: “Yo soy el conde Drácula, el rey de los vampiros, soy inmortal”.

El escritor Henry James saludó a la muerte diciendo: “Al fin, esa cosa distinguida”.

Ramón María del Valle-Inclán, poco antes de morir dijo: “España no está aquí, está en América, En México está la esencia más pura de España”.

El escritor irlandés, James Joyce, preocupado por que la crítica calificó de incomprensible su novela “Finnegans Wake”, preguntó antes de morir: “¿En serio nadie la entiende?”.

Alguien dijo:
-Ha refrescado esta noche . Más vale que coja usted el abrigo, doctor King.
-Esta bien, lo cogeré.
Fueron las últimas palabras de Martin Luther King. Sonó un disparo y su cuerpo cayó desplomado el 4 de abril de 1968 en Memphis.

Franz Kafka antes de morir dijo a su médico: “Máteme, si no, usted es un asesino”

Ludwig Wittgenstein: ”Dígales que mi vida ha sido maravillosa”. Falleció en Cambridge el 29 de abril de 1951.

Jose María Escrivá de Balaguer: “No me encuentro bien”. Falleció en Roma el 26 de junio de 1975.

Las últimas palabras de Tomás Moro al al subir al patíbulo fueron: “Soy un fiel servidor del Rey, pero primero de Dios”.

Albert Einstein: Pronunció sus últimas palabras en el lecho de muerte, pero no sabemos cuales fueron debido a que la enfermera que estuva a su lado no entendía el Alemán.

Teresa de Jesús: “Al fin, muero hija de la Iglesia”.

François Rabelais: ¡Que baje el telón, la farsa terminó!

Galileo fue procesado y obligado a renunciar a sus convicciones. Se dice que cuando se hallaba al borde de la muerte, sus últimas palabras fueron: “no importa lo que ellos digan, la tierra gira alrededor del Sol”.

Las últimas palabras de Cristóbal Colón fueron: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”.

Winston Churchill: Todo me aburre.

Thomas Alva Edison: Es muy bonito todo allá

Leonardo Da Vinci: He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.