Chesterton contra el evolucionismo social

Enero 13, 2007

    “….a menos que tengamos alguna doctrina sobre la divinidad del hombre, cualquier abuso podrá perdonarse, ya que la evolución puede hacer que resulte útil. Es fácil para el plutócrata científico mantener que la humanidad podrá adaptarse a cualquier condición que ahora consideremos mala. Los antiguos tiranos invocaban el pasado; los nuevos tiranos nos dirán que la evolución ha producido el caracol y el buho: la evolución puede producir un trabajador que no requiera más espacio que un caracol y no más luz que un buho……La cabeza puede ser golpeada hasta que se adapte al sombrero. No le quiten las cadenas al esclavo, golpeen al esclavo hasta que  olvide  las cadenas.”

Extracto del libro. “Lo que está mal en el mundo”, del citado G.K.Chesterton . Ciudadela Libros. Madrid.

Altamente recomendable.


El asesino de siete pacientes en Praga se inspiró en un libro de Dan Brown

Diciembre 5, 2006

Muy inspirador este Dan Brown

EFE | PRAGA

 

El presunto asesinato de siete pacientes en un hospital de Praga podría haberse inspirado a la hora de matar a sus víctimas en la novela Ángeles y Demonios del novelista estadounidense Dan Brown, informa hoy la prensa checa.

“El modo como Petr Zelenka decidió asesinar se asemeja claramente al modo como el escritor Dan Brown describe en su libro ‘Angeles y demonios’ el atentado al Papa”, asegura hoy el diario “Mlada Fronta Dnes”, el principal rotativo de la República Checa.

“El asesino aquí también utilizó Heparin, un fármaco que impide que se coagule la sangre y además es difícil de identificar”, continua el diario checo.

Zelenka, un enfermero de 30 años, confesó haber causado este año la muerte de siete pacientes e intentar eliminar a otros diez en el hospital praguense Havlickuv Brod, y declaró a la policía que lo hizo para evaluar las aptitudes de los médicos.

El enfermero, que se declaró desde el primer momento culpable del crimen, “quería confundir al equipo de médicos” y en opinión de su abogado defensor, tenía intención de comprobar los conocimientos de los especialistas”.

El mayor crimen de este género cometido en la historia del país centroeuropeo sorprendió a la familia de este enfermero homosexual, cuyo pareja sentimental describió al sanitario como alguien “siempre muy cariñoso y agradable”.

Tras realizar estudios secundarios de economía agraria, obtuvo el título en la escuela de enfermería y trabajó como sanitario en un centro de socorro de Jihlava, hasta ingresar un año después en el hospital de Havlickub Brod, donde trabajó más de siete años.


El gran secreto de la industria farmacéutica

Septiembre 24, 2006

Fuente: The Ecologist

Philippe Pignarre es el autor de “El gran secreto de la industria farmacéutica” (Gedisa Edit). El autor mete el dedo en la llaga en un volumen imprescible para comprender los entresijos de la industria porque, al fin y al cabo, Philippe Pignarre también fue uno de ellos. Montse Escutia lo entrevista para The Ecologist.

En Le Figaro se ha escrito a colación de la obra de Pignarre: “Este libro da miedo. Asustará tanto a los grandes industriales de la farmacia, cuyos secretos son revelados por quien fue uno de ellos, como a sus usuarios, los ciudadanos y cada vez más enfermos que somos cada uno de nosotros”. Y en Le Monde: “La segunda parte de este libro, interesantísima, propone algunos ‘remedios’, una tarea difícil a la cual muy pocos autores se arriesgan, mientras que son muchos los que se atreven a desacreditar los métodos de las compañías farmacéuticas”. Dicho de otra forma: Pignarre deslegitima a la industria porque, habiendo trabajado en ella, sabe cómo actúa y para qué. No hablar por hablay ni con falta de rigor. Él asegura: “a la industria farmacéutica hay que ponerle coto. y hay que encontrar nuevas fuentes de financiación económica para la investigación en aquellos ámbitos que colectivamente son considerados prioritarios”.

-Usted afirma que la industria farmacéutica basa su éxito en la capacidad de inventar medicamentos y que este proceso está relativamente desligado de la investigación biológica. ¿Cómo funciona el proceso para inventar un medicamento?
-La mayoría de los medicamentos que llegan al mercado son derivados de medicamentos que ya existen, a veces con las mismas indicaciones y a veces con indicaciones diferentes. Los medicamentos nunca son específicos para un mecanismo biológico en particular por la simple razón de que el cuerpo humano es el resultado de millones de años de evolución y se encuentran receptores biológicos semejantes en lugares muy diferentes del cuerpo humano con funciones muy diferentes. Se pueden dar muchos ejemplos: los derivados del Prozac (un antidepresivo) se comercializan hoy en día con indicaciones que no tienen nada que ver con la depresión, como la incontinencia urinaria de esfuerzo (¡y además tienen una eficacia casi imperceptible!).
Incluso los medicamentos contra el cáncer presentados como novedades absolutas pueden haber salido de viejas líneas químicas. Pienso particularmente en la Eloxatina de Sanofi-Aventis. La prensa quiere hacernos creer regularmente que tal o cual descubrimiento de un nuevo mecanismo biológico abre nuevas perspectivas terapéuticas. Por desgracia pasa muy raras veces.
-En su libro habla de la crisis en que está inmersa la industria farmacéutica. ¿Cómo es posible que cada vez se inventen menos medicamentos si cada vez están más desarrollados los instrumentos de la biotecnología?
-Que un medicamento haya sido obtenido con la tecnología más sofisticada, de vanguardia, no quiere decir que sea más eficaz que los antiguos. Los medicamentos inventados gracias a la biotecnología son normalmente mediocres. Incluso llega a pasar que hay que retirarlos del mercado cuando se descubre al cabo de los años que producen desequilibrios biológicos que no estaban previstos y que, por tanto, hacen más mal que bien. Es el caso de la reciente familia de medicamentos antiinflamatorios llamados cox y que están empezando a ser retirados uno detrás de otro del mercado. ¡Provocan accidentes cardiacos más graves que los problemas que tendrían que resolver!

LA INSPIRACIÓN DE LA TRADICIÓN
-¿La protección de la biodiversidad puede ser clave para el descubrimiento de nuevos medicamentos? ¿La búsqueda de nuevas moléculas activas en ecosistemas remotos es una vía importante para la industria farmacéutica?
-Es de nuevo una vía que marca a la industria farmacéutica. Actualmente un grupo como Novartis estudia las plantas utilizadas por la medicina china y ha abierto un centro especial en Shanghai. Medicamentos contra el cáncer como el Taxorete y el Taxol han sido descubiertos por investigadores del sector público (en Francia y en Estados Unidos) estudiando extractos del árbol llamado If de Madagascar. Luego los han comercializado laboratorios privados.
-Los medicamentos que aparecen en el mercado, ¿son seguros? ¿Son suficientes los estudios que se llevan a cabo previamente?
-La industria farmacéutica «externaliza» todos los riesgos referentes a los medicamentos. Cuando una línea de investigación es demasiado arriesgada, prefiere que sea la investigación pública universitaria la que la financie y la lleve a cabo. Además, limita al máximo la extensión y duración de los estudios clínicos para sacar al mercado nuevos medicamentos lo más rápido posible. Si un medicamento es peligroso es igual, ya se descubrirá más tarde. Es lo que ha pasado con el Vioxx. Cuando un medicamento se comercializa, normalmente no se sabe si es realmente útil y mejor que los medicamentos antiguos. Los estudios que se hacen difícilmente permiten responder a esta cuestión. Sólo con el tiempo se sabrá.
-Si “nadie sabe lo que puede hacer una molécula en el interior de un cuerpo humano”, ¿cómo es posible que se anuncien medicamentos en la televisión? ¿No se está jugando con la confianza de las personas en la ciencia?
-Normalmente la publicidad para los medicamentos que se venden con receta está permitida en Estados Unidos pero prohibida en Europa. La Comisión Europea está a favor pero el Parlamento europeo se ha opuesto hasta el momento. Es una batalla importante. Si se pierde y se autoriza la publicidad, como en Estados Unidos, sólo servirá para los nuevos medicamentos; es decir, para aquellos de los que tenemos menos información sobre los efectos secundarios. Los laboratorios sólo harán publicidad con los nuevos medicamentos que les hacen ganar más dinero. Nadie financiará la publicidad para los antiguos medicamentos, aunque sean más eficaces que los nuevos. Por tanto serán olvidados más rápidamente. Cuando se descubra que un medicamento no se ha estudiado bien y que de hecho es más peligroso que útil, el desastre será mayor para los pacientes que actualmente. Hoy en día los americanos se lo cuestionan: la American Medical Association pide el fin de este tipo de publicidad. Como en Europa somos muy listos podremos autorizarlo en el momento que los americanos renuncien a ello.

ESTUDIOS LO MÁS BARATOS POSIBLES
-¿-Son éticos los estudios que se realizan antes de sacar un medicamento al mercado (estudios hechos sobre poblaciones marginales o en países en vías de desarrollo)?
-Los laboratorios cada vez más confían sus estudios a pequeñas sociedades especializadas y cuyo único objetivo es realizar estudios lo más baratos posibles. Esto conlleva evidentemente una deslocalización de los estudios a los países menos caros, como China. Algunos piden hoy que la legislación internacional sobre los estudios clínicos sea menos exigente. Se trata de otra batalla diaria.
-¿Cree realmente que no existe relación entre la alimentación y muchas enfermedades degenerativas? ¿Es posible basar la salud humana sólo en el consumo de medicamentos?
-En absoluto. Todos los observadores están convencidos que el aumento de longevidad se debe más a un invento como la nevera, y más en general a la higiene alimentaria, que a los medicamentos por sÍ solos. Pero es un terreno sin explorar. Pocos equipos de investigadores trabajan sobre estos temas. Los proyectos de los equipos universitarios están cada vez más cofinanciados por las industrias. ¿Cómo quiere que los químicos universitarios hagan estudios sobre los efectos sobre la salud de los productos químicos dispersos en la naturaleza, cuando estos mismos equipos dependen para su financiación y su supervivencia de contratos de investigación con empresas privadas que fabrican y comercializan estos productos?
-¿Cómo es posible que se permita morir de sida y otras enfermedades a miles de personas en África sólo para satisfacer los intereses comerciales de la industria farmacéutica?
-La industria farmacéutica nos ha hecho entrar en la era de la barbarie cuando ha decidido tener como eslogan «los beneficios de hoy son los medicamentos de mañana». Esto quiere decir: no cuestionéis nuestras patentes porque si no pararemos de inventar medicamentos para vuestras enfermedades… Es decir, dejad morir al 90% de la población del mundo si quereis que continuemos investigando para vosotros. Nos podemos volver bárbaros, progresivamente, incluso sin darnos cuenta. Los problemas que tiene ahora África los tendremos nosotros mañana: los anticancerígenos nuevos valen 100 veces más que los viejos con una eficacia muy muy baja. ¿Pero cómo podremos pagarlos? El Erbitux que ahora está saliendo al mercado no tiene casi ninguna eficacia y se está comercializando a 52.000 euros por paciente y año en Francia (¡y 100.000$ en Estados Unidos!).

¿DEMOCRACIA?
-Aumentar la demanda de medicamentos mediante campañas publicitarias, falsificar los resultados de los estudios, inducir a error a los médicos, crear nuevas enfermedades… son algunas de las medidas que las empresas farmacéuticas utilizan para superar la crisis en la que están inmersas asustan ¿Cómo es posible que en una sociedad democrática se puedan permitir estas prácticas?
-Los medicamentos no están “dentro de la democracia”. Estamos acostumbrados a aceptar todo aquello que se nos presenta con la etiqueta “progreso” como algo evidente, como si no pudiera tener ningún problema. Se nos ha enseñado a confiar en los expertos y a delegarles nuestro poder. La democracia debe ampliarse a las cuestiones que de entrada parecen técnicas o científicas.
-¿Qué podemos hacer los ciudadanos para impedir que la industria farmacéutica se enriquezca a costa de jugar con nuestra salud?
-Hay que ponerla bajo el control de las asociaciones de pacientes, de las mutuas y de las organizaciones de médicos independientes.
-Según usted, ¿cómo debería comportarse una industria farmacéutica ideal?
-Debe aceptar que la sociedad se meta en sus asuntos
-¿Ha cambiado alguna cosa en la actitud de la industria farmacéutica desde que usted publicara su libro en 2003?
-En realidad, no. Pero, ¿puede actuar de otra forma? ¿Aceptarían los accionistas que su empresa ganase menos dineros siendo más honesta?

Montse Escutia

EL GRAN SECRETO DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA
PHILIPPE PGNARRE
Gedisa Editorial
Un libro contundente. Philippe Pignarre fue alto cargo durante 17 años de una multinacional farmacéutica. En esta entrevista y en el libro aporta no sólo la evidencia de lo acontecido en las últimas décadas, sino también razonamientos políticos, propuestas sociales y sugerencias científicas para salir del actual impás.Una cuestión muy interesante que trata este libro es elinterés de la industria farmacéutica para crear nuevas necesidades donde no las hay. Por ejemplo, nos habla de los anuncios publicados en revistas como Time por Unimed, un laboratorio farmacéutico estadounidense filial del grupo belga Solvay. Se trataba de crear una “nueva enfermedad”: la menopausia masculina. Pero todo esto tiene serias consecuencias. Pagnarre acusa: “Debe saberse que el sobreconsumo de medicamentos y la prescripción irracional tienen serias consecuencias: según la red de centros regionales de farmacovigilancia, en Francia todos los años 1.300.000 personas –de las que el 33% se encuentran en estado considerado grave- son hospitalizadas en el sector público a causa de efectos indeseables de un medicamento. Esto representa el 10% del total de pacientes hospitalizados y se estima que provoca unos 18.000 muertos por año (o sea, dos veces más que los accidentes de carretera) (Laboux, 2002: 153)”.


Chesterton “Correr tras el propio sombrero” y otros ensayos

Septiembre 16, 2006

Editorial Acantilado. Barcelona (España)

Libro de ensayos de nuestro querido amigo el orondo capanegra Gilbert Keith. Genial como siempre, o más. Decenas de ensayos que ocupan más de 600 páginas, nos muestran su universo mental tal y como desde un otero se contempla un extenso valle verde salpicado de casas y de abundancia de pastos. San Francisco, Sherlock Holmes, o Lewis Carroll, por citar ejemplos, salpican estas reflexiones, junto a ensayos de título “La abuela del dragón” (pues hasta un dragón debía de tener abuela), y reflexiones del tipo “Lo mejor de un prado verde es el seto que lo rodea” (yo nunca me había dado cuenta de ello, palabra).

Por cierto, el prólogo de Albert Manguel comienza bien pero acaba mal, termina con disquisiciones acerca de las opiniones de Chesterton sobre las mujeres y otras historias, que persigue únicamente mostrar al prologuista como alguien “políticamente correcto”, fin que en absoluto perseguía nuestro interesante escritor inglés.

Un par de extractos del libro, para abrir boca:

“Hablando astronómicamente, sé que Inglaterra está ubicada en el mundo; del mismo modo, imagino que la Iglesia era parte del mundo, e incluso que los amantes son habitantes del orbe. Pero todos sintieron cierta certeza: la certeza de que, en el momento en que uno ama algo, el mundo se convierte en su enemigo. Así, el señor Kipling conoce sin duda el mundo….conoce Inglaterra igual que una persona inteligente conoce Venecia…Pero no pertenece a ella, ni a ningún otro lugar, y la prueba es que piensa en Inglaterra como en un lugar. En el momento en que echamos raíces en un sitio, ese sitio desaparece. Vivimos como un árbol con toda la fuerza del universo”

Y el segundo:

“Cualesquiera que sean las virtudes a las que conduce el egoismo triunfante, nadie podrá demostrar de manera razonable que conduzca al conocimiento. Echar a un mendigo de nuestra puerta puede estar muy bien, pero suponer que conocemos todas las historias que el mendigo podría habernos contado es un completo disparate; y eso es lo que pretende en la práctica el egoísmo que considera que la autoafirmación puede obtener el conocimiento. Un escarabajo puede o no ser inferior al hombre-eso habría que demostrarlo-; pero aunque fuera mil veces inferior, el hecho sigue siendo que probablemente los escarabajos tengan una visión de las cosas que el hombre ignora por completo…..El más brillante exponente de la escuela egoista, Nietzsche, admitió, con una lógica mortífera y honorable, que la filosofía de la autosatisfacción conduce a mirar con desprecio a los débiles, a los cobardes y los ignorantes. Mirar las cosas con desprecio puede ser una experiencia deliciosa, sólo que, desde un globo, nada, desde una montaña a una col, se ve tal y como es. El filósofo del ego lo ve todo, de eso no hay duda, desde un cielo elevado y rarificado; pero todo lo ve acortado o deformado”


El otoño de la Edad Media

Septiembre 14, 2006

de Johan Huizinga, en Alianza Universidad.

Libro de 400 y pico paginas, para quien sea capaz de tragarse algo así, es de agradable lectura, pues está constantemente salpicado de ejemplos de  comentaristas medievales franceses.

En él se tratan temas como “El idel caballeresco”, “La estilización del amor”, “Los tipos de religiosidad”, “El arte y la vida”, “El Anhelo de una vida más bella”, “La emoción y la fantasía religiosa”……en definitiva, una visión de la mentalidad de la ultima fase de la Edad media, poco convencional desde el punto de vista del academicismo histórico basado en fechas y grandes sucesos. Muy recomendable para quien goce leyendo.

Para muestra, un botón; el comienzo de la obra:

“Cuando el mundo era medio milenio más jóven, tenían todos los sucesos formas externas mucho más pronunciadas que ahora. Entre el dolor y la alegría, entre la desgracia y la dicha, parecía la distancia mayor de lo que nos parece a nosotros. Todas las experiencias de la vida conservaban ese grado de espontaneidad y ese carácter absoluto que la alegría y el dolor tienen aún hoy en el espíritu del niño. Todo acontecimiento, todo acto, estaba rodeado de precisas y expresivas formas, estaba inserto en un estilo vital rígido, pero elevado. Las grandes contingencias de la vida -el nacimiento, el matrimonio, la muerte,- tomaban con el sacramento respectivo  el brillo de un misterio divino. Pero también los pequeños sucesos -un viaje, un trabajo, una visita- iban acompañados de mil bendiciones, ceremonias, sentencias, y formalidades”.


“Los limites del crecimiento”.

Septiembre 12, 2006

 Estaba leyendo “Los limites del crecimiento. 30 años despues”, de los “Meadows” (uno de ellos, Donella, murió hace poco), y estaba intentando extraer el jugo acerca de lo que ellos han investigado durante esos más de 30 años. Los límites de cualquier crecimietno económico humano mundial están marcados, en principio, por la Contaminación generada, los Fuentes y Sumideros de Energía, la capacidad alimenticia, la capacitación técnica de los gestores del desarrollo, y por los mercados. Este conjunto de variables són las únicas que pueden ser escogidas a la hora de poder hacer predicciones científicas basadas en modelos de desarrollo, no porque sean las únicas variables posibles. La ambición humana no es una variable, al igual que las peculiaridades culturales, o el sentido de la estética humanos, por poner unos ejemplos.

Creí que se podía razonar al respecto y mostrar de manera racional los límites humanos, no porque crea en las soluciones técnicas, sino porque no acabo de creer en ellas. Sus mismas limitaciones me darían un buen argumento que ofrecer por mi parte a su vez. Error de Primaria.

Error porque todo el argumento cae por su base.

Todo esto del Crecimiento es un montaje. Es una excusa. Imaginense de qué servirían las guerras por ideales, las valientes profesiones de fe (incluidas las comunistas), cualquier sacrificio humano de la propia persona, cualquier sentido del bien, de la belleza, o de la verdad, si al fin y al cabo hubiese que estar pendientes de la religion del crecimiento (o de la del Progreso, que al fin y al cabo es lo mismo). Mi acto no sería bueno en sí, o virtuoso, bello o verdadero, sino sólo en la medida en que estuviese al servicio y en la medida en que sirviera al Proyecto Crecimiento. Menuda Birria.

Así que si esa gente está metida en sus cálculos con sus límites, pues me parece bien. Yo, desde luego, no soy un derrochador de energía, y además, por si sirve, tengo un pésimo sentido del lujo; hasta me parece aburrido.

Me quedo con la filosofía, la contemplación de la naturaleza, y mi fe.

Y a esos expertos…hay que atarlos corto.


Los nuevos perseguidos

Septiembre 7, 2006

La editorial Encuentro acaba de publicar un breve libro Los nuevos perseguidos del periodista italiano Antonio Socci. En él se dan cifras de lo que han supuesto las matanzas de cristianos en el siglo XX. Cristianos perseguidos a los que los medios de comunicación no sacan en las portadas de los periódicos. Por ello, hay que dar la bienvenida a este tipo de libros que ayudan a que la sociedad conozca a estos modernos mártires cristianos.

Desde hace unos años se ha venido hablando del fenómeno multicultural que, pese a los problemas que plantea su indefinición, ha conseguido encumbrarse como tópico de lo políticamente correcto. No han faltado quienes han visto en el multiculturalismo una falacia intelectual o una evidente contradicción (entre otros, Giovanni Sartori). Lo cierto, sin embargo, es que desde la trágica fecha del 11 de septiembre, los términos del debate se han restringido. De hecho, lo que se plantea ya no es la convivencia pacífica y enriquecedora de dos sistemas culturales, con sus consiguientes manifestaciones en la pintura, la música o la literatura. Ahora las preguntas se dirigen más bien a si es posible la no-agresión entre dos cosmovisiones diametralmente opuestas.

Existe, sin duda, pese a los intentos de silenciarlo, una batalla —y las últimas noticias nos obligan a hablar de batalla cruenta— entre dos formas de entender el mundo: la llamada occidental, de tradición judeocristiana, y la islámica. Ya Huntington escribió sobre el choque de civilizaciones que, a tenor de los periódicos, se está llevando a cabo hoy día. Los acontecimientos de Oriente Próximo, los últimos atentados —Bombay—, y la reconstrucción trágica de Irak copan, como no podía ser de otra manera, los telediarios.

Pero existe una confusión, a veces importante, en el panorama intelectual contemporáneo. Podríamos hablar de la tendencia postmoderna hacia al maniqueísmo y a la simplificación. Cabe señalar que en estos asuntos las posturas de cada cual pueden presentarse demasiado porosas a las ideologías, lo que frivoliza y traslada el enfrentamiento al plano intelectual.

Desde lo políticamente correcto dimanan alarmantes signos de contradicción. Se ha subrayado, no sin razón, la necesidad de impulsar conductas tolerantes hacia aquellos que no comparten nuestros puntos de vista. Sin embargo, mientras se apela a la tolerancia con los otros, se ha acusado una radical intolerancia con nuestras propias raíces culturales.

Dentro de estas coordenadas hay que presentar el fabuloso libro Los nuevos perseguidos. Antonio Socci ha realizado un recorrido, breve, por el siglo XX, alzando la voz por aquellas víctimas que, salvo algunas excepciones, rara vez ocupan las portadas de los periódicos. Existen otros libros similares, como el de Andrea Riccardi, El siglo de los mártires, publicado en el año 2001.

La guerra de Irak ha puesto de relieve la inversión de papeles que se presencia en el primer decenio del siglo XXI. Porque mientras muchos se pronunciaban sobre la invasión norteamericana, esos mismos corrían un tupido velo sobre otras tragedias con las que comparten algo más que esporádicos chalaneos ideológicos: Cuba, Sudán. Nigeria, Liberia, Costa de Marfil. No es ocasión esta de entrar a analizar la responsabilidad moral de los intelectuales, pero conviene subrayar que los dobles raseros con los que se enjuicia, muchas veces, el papel de los estados, deslegitiman los argumentos que se utilizan.

Las persecuciones contra los cristianos han sido una constante durante el pasado siglo, a tenor de los datos que Socci maneja. Cabe definir el siglo XX como el siglo de los mártires, si tenemos en cuenta que el número de cristianos muertos por su fe es mayor que la mitad de los asesinados durante toda la cristiandad. Pero lo que uno advierte al leer el libro es que, pese a los datos, las persecuciones siguen existiendo.

La World Christian Enciclopedia cifra un total de 69.420.000 de mártires (no en sentido formal, se refiere a muertos por la fe cristiana, de cualquier confesión). La cifra de mártires en el siglo XX —fértil en el odio cristiano— es de 45.400.000. A juicio de Socci, todos estos trágicos datos hacen que el silencio de los países occidentales, de las Organizaciones Internacionales sea más lacerante.

Si los perseguidos son los cristianos, de cualquier confesión, más difícil resulta encasillar a los perseguidores. De un lado, los países islámicos son una muestra de intolerancia. De hecho, mientras en los países occidentales, los judeocristianos, se habla y se practica la tolerancia respecto de sus costumbres, en los países de religión islámica el respeto para con los cristianos es inexistente.

Esto se percibe echando un vistazo a las estadísticas. Por ejemplo, en Egipto el porcentaje de cristianos coptos era, en 1975, el 20% mientras que en la actualidad apenas llegan al 10%. En Irán se ha pasado del 15% a un 2% en 1993 y hoy día un 0.5%. Estos descensos son comprensibles si se tiene en cuenta que las políticas religiosas de estos países favorecen la discriminación de los cristianos y éstos no encuentran más alternativa que la de huir de las persecuciones.

Los atentados, las humillaciones y los asesinatos de cristianos son el pan de cada día en muchos países. En Pakistán, de mayoría musulmana, se promulgó la llamada Ley de la blasfemia que penaba con la muerte a aquellos que ofendieran a Mahoma, a través de “palabras, gestos o alusiones”. Con estas leyes que pecan de laxitud se encuentra resquicio legal para castigar a aquellos que se declaren cristianos.

En Nigeria, trece estados han establecido la Sharía, la ley islámica, lo que ha provocado que muchos cristianos huyan en busca de legislaciones más tolerantes. Entre todos, señala Antonio Socci, son cerca de 26 países donde hay cerca de 78 millones de cristianos que viven como “rehenes de los musulmanes”.

Túnez aparece como una nación de las más tolerantes. Pero sus leyes prohíben a una mujer musulmana casarse con un cristiano. Las licencias necesarias para construir templos cristianos no se conceden. No está permitida la evangelización de los misioneros. Y se habla de un país tolerante de manera relativa, esto es, comparado con otros países islámicos.

Merece un capítulo aparte la situación en Sudán. Este país sufre una profunda división entre el norte(islámico) y el sur(cristianos y animistas, que representan el 16.7% y 12% respectivamente de la población). En el año 2000, Amnistía Internacional se hacía eco de los casi 2 millones de personas muertas y de los 4 millones de perseguidos por la guerra civil, reanudada en 1983. Los capturados en el sur son sometidos a la esclavitud, con una cifra que va más allá de los 200.000 personas. Desde el poder se galvaniza a la población a la guerra santa. Sin embargo, pese a los oídos sordos de las sociedades occidentales, existen algunas asociaciones que prestan ayuda. Entre otros, la Christian Solidarity International ha conseguido liberar a un alto número de esclavos.

Socci considera que el comunismo se ha olvidado. Existen otros países donde también se persigue a los cristianos, por razones de carácter político más que religioso. Aunque la caída del muro de Berlín ocurriera en 1989, hoy día son cerca de 1500 millones de personas las que aún viven bajo regímenes comunistas.

En Vietnam, China, Corea del Norte también se ha perseguido a los cristianos. Se ha prohibido el culto, se producen arrestos o existen desaparecidos. Se ha condenado a muerte a sacerdotes y en China a algunos obispos, bajo la excusa de ser elementos nocivos para el régimen.

Se acusa con frecuencia a la Iglesia Católica de una historia oscura, de masacres e intolerancias y se alude al triste fenómeno de la Inquisición. Juan pablo II pidió un sentido perdón por el cúmulo de víctimas de la intransigencia cristiana. Parece que esto no ha bastado.

El libro de Antonio Socci no trata de silenciar aquellos hechos que, a lo largo de la historia, ha cometido la Iglesia. Lo que trata de poner de manifiesto es que no cabe invertir la posición de las víctimas. Es decir, acusar a la iglesia de un pasado tenebroso no desmerece en nada el número de víctimas y de mártires que han sufrido persecución. De hecho, cabe señalar que el reconocimiento de las propias culpas que el Papa realizó en el Jubileo del año 2000 sirve para ponderar la autoridad moral de una institución que cuenta con más perseguidos que perseguidores.

La iglesia es actualmente un objetivo para la inquina de muchos. No hay que demostrar una afirmación que se corrobora cada día en los artículos de opinión. Pero muchos de quienes tachan al catolicismo de intolerancia no tienen en cuenta o desconocen el infinito número de cristianos, católicos, asesinados por su fe. Además, los prejuicios y los dobles raseros no favorecen la crítica constructiva. Antonio Socci recoge una anécdota muy ilustrativa al respecto. En Italia muchas escuelas han cerrado durante los meses del Ramadán, por respeto hacia los niños musulmanes. Sin embargo, se ha emprendido también una reforma que va a quitar los crucifijos de las escuelas. En España, sin llegar a esos extremos, la situación es similar.

Leyendo el libro de Socci se descubre que las víctimas muchas veces se consideran perseguidores, sobre la base de un espíritu anticlerical y rancio. Mientras que la tolerancia se pide para unos, se niega el respeto a los otros. Las páginas de los diarios se nutren algunas veces de calumnias contra la Iglesia ( por ejemplo, con el papa Pío XII, cuya ayuda a los judíos ha sido reconocida), sin que nada haya pasado. En Francia, se ha llevado a los tribunales a Michael Houllebecq por falta de respeto con la religión islámica.

La tolerancia y el respeto deben ser valores que cualquier país debe tener arraigados en la sociedad. La presencia de personas de variadas religiones y confesiones en el mundo occidental demuestra que a nadie se le hace renunciar a sus ideas. La crítica constructiva que realiza la opinión pública es signo de que la libertad de pensamiento imperan allí donde se practica. Pero esos mismos valores hay que practicarlos para con aquellos que sufren. Y hacerles alzar la voz en medio de una sociedad que desconoce a sus víctimas.

Antonio Socci. Los nuevos perseguidos. Editorial Encuentro. Madrid(2003). Traducción: Manuel Oriol. 127 págs.