Jorge Fuentelsaz. EFE.
El salafismo, una de las corrientes más rigoristas del islam, ha irrumpido con fuerza en el mundo de la televisión por satélite y sus telepredicadores, con un discurso ultraconservador, han conquistado los primeros puestos de los índices de audiencia del mundo árabe.
“Al Nass” (La gente), un canal egipcio generalista de capital saudí que en 2006 dio un giro radical a su política haciendo de la predicación y el proselitismo su bandera, es el más claro ejemplo del éxito alcanzado por estos nuevos formatos.
En la sede de este canal pionero en el país, ubicada en la barriada cairota de “6 de Octubre”, numerosos jóvenes “comprometidos” con la difusión del islam, la mayoría con barba y sin bigote, entran y salen ajetreados de las oficinas.
“Cualquier persona que hable sobre religión de una manera correcta es bienvenida a nuestro canal”, asegura a Efe el director de Seguimiento de Programación, Mohamed Mustafa al Qubtan.
En el canal, cuyo objetivo es “tratar las enfermedades de la sociedad y extender las correctas enseñanzas islámicas”, cualquier persona puede participar mientras no “traspase los límites de la religión”, que para los salafies son mucho más estrictos que para otras corrientes islámicas.
Por ejemplo, en “Al Nass”, como asegura Al Qubtan, no hay espacio para las mujeres porque así lo determina el islam. El directivo argumenta que Alá eligió a hombres como profetas, porque poseen una mayor predisposición para el conocimiento, y no a mujeres, a las que Dios dotó -añade- de una mayor emotividad.
Además, Al Qubtan subraya que el mayor porcentaje de telespectadores que llama a los programas para participar son mujeres, “una prueba de que no están marginadas”.
Ahmed, un técnico del canal encargado de la elaboración de “cortometrajes moralizantes”, agrega en perfecto español: “Tenemos un éxito estupendo y grande sin mujeres”.
Escrito por neorural