23 de abril de 2009.- Gedhun Choekyi Nyima tenía seis años cuando fue secuestrado junto con toda su familia por el régimen comunista chino en 1995, llevado a un lugar desconocido y alejado de cualquier contacto con el exterior. Su delito: haber sido seleccionado como la reencarnación del Panchen Lama, la segunda figura más importante del budismo tibetano. Si sigue vivo, Gedhun celebrará este sábado su 20 cumpleaños y, como todos los años, sus seguidores aprovecharan el aniversario para volver a preguntar: ¿Dónde está el preso político más joven del mundo?
Produce especial sonrojo que ningún líder de la llamada comunidad internacional se atreva a hacer la misma pregunta a sus captores. Pekín no ha permitido en todos estos años que nadie compruebe cuál es la verdadera situación de Gedhun, limitándose a decir que vive feliz jugando al ping-pong y que no desea ser molestado. Quizá ahora que el joven lama es mayor de edad, los dictadores chinos podrían permitir que nos lo contara él mismo. Pero sus planes son otros.
Desaparecido el Panchen Lama original, y como si de bolsos Gucci en el Mercado de la Seda habláramos, el Partido Comunista lo reemplazó por una copia. Se llama Bainqen Erdini Qoigyijabu y, tras 14 años de adoctrinamiento, los líderes chinos creen que ha llegado la hora de presentarlo en sociedad, con la esperanza de que los más olvidadizos no se den cuenta del trueque.
La supuesta XI encarnación del ‘Gran Sabio’ es mostrado estos días junto a los jefes del régimen, hablando de la abrumadora felicidad que sienten los tibetanos bajo ocupación china e incluso dando lecciones magistrales de inglés, como destacaba días atrás un despacho de la agencia oficial Xinhua: “El maravilloso discurso del Panchen Lama en inglés ha supuesto una conmoción para los maestros del Budismo”. El budismo tibetano, pues, no sintió conmoción alguna al ver que la segunda autoridad religiosa más importante de su fe era secuestrado y sustituido por otro.
Hubo un tiempo en que los Gobiernos occidentales estaban dispuesto a hablar de lo que Pekín hacía (aunque no debería) e incluso a preguntar por el paradero del pequeño Gedhun. Ya no. Los descuidos coincidieron con los viajes de las delegaciones comerciales a China para firmar la venta de aviones Airbus, yogures Danone y Coca-Colas (y ahora jamón español).
PD: Hay una campaña para exigir a Naciones Unidas que pregunte por el paradero del Panchen Lama (verdadero). Los interesados pueden sumarse en este web.