Eurodiputados a todo tren: sueldo de 7.000 euros, viajes en clase business y ningún tipo de control

Un sueldo mensual de 7.000 euros al mes. Jornada laboral de lunes a jueves, normalmente en Bruselas. Gastos de desplazamientos por motivo de trabajo y viajes pagados, con billetes de clase business incluidos. Colaboradores personales auto asignados -sin prohibir taxativamente el parentesco directo-, cuyo sueldo pagarán los contribuyentes europeos. Jubilación a los 63 años con pensión oficial asegurada… ¿Quién no se apuntaría a ser parlamentario europeo? De hecho, todavía hay muchas oportunidades, porque los partidos políticos están en estos precisos momentos elaborando las listas para las elecciones a la Eurocámara.

Pero, primero, una de teórica: 375 millones de ciudadanos de la Unión Europea están convocados a las urnas el próximo 7 de junio. Caso de que su conciencia política ese día esté de guardia, cosa que está por ver, van a tener la posibilidad de elegir libremente al único organismo de la UE que es fruto de unas elecciones. La Comisión Europea, es decir, el gobierno de la Unión, es una mera componenda política. El Consejo Europeo es el conjunto de los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Así que el Parlamento Europeo es, sin duda, la única institución comunitaria realmente democrática.

Sin embargo, desgraciadamente, en esta campaña electoral que está a punto de comenzar, con el lema de “Tú eliges qué Europa quieres”, se hablará, como siempre, de todo menos de Europa. En todo caso, el día 7 de junio vamos a elegir, probablemente con un alto nivel de abstención, 736 eurodiputados, quienes estrenarán en su primer día de trabajo el nuevo Estatuto de los Diputados del Parlamento Europeo. Un texto que  tiene una fecha de publicación en el Diario Oficial de la UE, el 28 de septiembre del 2005, y una firma, la de Josep Borrell Fontelles, presidente en aquel momento de la Eurocámara.

Sueldos y otras prerrogativas

Esos 736 diputados, representantes de los 27 países miembros, tendrán, por primera vez, un sueldo único, equivalente, según se lee en el artículo diez del nuevo Estatuto, al 38,5% del sueldo base de un juez del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Siete mil euros al mes, lo cual para algunos, como los españoles, supone doblar sus actuales ingresos, y para otros, como los italianos, una enorme pérdida, considerando que cobran 12.000 sueldos mensuales, lo mismo que cualquier parlamentario de su país.

El Estatuto del Diputado establece un periodo transitorio de dos años para ajustar las enormes diferencias de salarios de los eurodiputados, ya que cada uno cobraba lo mismo que los diputados de su país de origen. En la cota máxima están los italianos ya mencionados, 12.000 euros, y en la mínima los húngaros, con 761 euros al mes.

Pero este Estatuto les concede además otras ventajas. Antes, se les pagaba una cantidad más o menos establecida para los billetes de avión de ida y vuelta con posibilidad de cambios desde sus domicilios en sus países de origen hasta Bruselas o Estrasburgo, en función de donde se celebraran los plenos (en la sede francesa, sólo una vez al mes). Se dieron en el pasado algunos casos muy comentados de picaresca, como los de diputados franceses que fijaban esa residencia en los territorios de ultramar. Sin embargo, como las jornadas laborales y los plenos tienen unas fechas fijadas con mucha antelación, muchos eurodiputados compraban billetes de clase turista, los más baratos, embolsándose la diferencia como dinero de bolsillo. Algo legal, pero tal vez no muy ético. Aunque, como me comentó alguna vez un veterano eurodiputado popular, “¡De alguna manera teníamos que redondear nuestros sueldos!”.

De acuerdo con lo que establece el nuevo Estatuto, ahora se pagará a los eurodiputados los gastos reales de esos billetes de avión, y estos podrán ser también de clase business (hasta ahora, sólo podían viajar en business en viajes de largo recorrido y fuera de la UE). Es decir, se intenta acabar con la picaresca, de un lado, pero de otro se abre la posibilidad de que los eurodiputados se auto concedan viajar con todo confort desde su casa hasta el escaño. Aquí en Alemania la Unión de Consumidores ha puesto el grito en el cielo, denunciando la alegría en el gasto público que se permite el Parlamento Europeo en estos momentos de crisis. Tampoco se ve bien que los eurodiputados puedan utilizar las millas de los viajes realizados a cargo del Parlamento para sus desplazamientos privados.

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