Los enfermos mentales y la Tentación de la Eutanasia

Octubre 30, 2006

Entrevista a Francesco Previte, presidente de «Cristianos para servir»

Extracto.

–¿Cuál es el papel de la Iglesia en el tratamiento de los enfermos mentales?

Previte: Hay que recordar que los fundadores de las órdenes religiosas, San Juan de Dios, San Camilo de Lellis, San Vicente de Paúl, y en época moderna la Obra de don Orione, la Obra de don Guanella y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, se han dedicado en manera meritoria a los incurables, especialmente a las personas con dolencias mentales.

Entre las iniciativas de los pontífices, me vienen en mente las palabras de Juan Pablo II: «La enfermedad mental no crea fosos insalvables ni impide relaciones de auténtica caridad cristiana». Y el llamamiento del entonces cardenal Joseph Ratzinger, ahora Papa Benedicto XVI, el Simposio Internacional «Dignidad y derechos de la persona con minusvalía mental» (8 enero 2004) en el que pidió «tutelas jurídicas capaces de responder a las necesidades y a las dinámicas de crecimiento de la persona minusválida y de quienes comparten su situación, a partir de su familiares».

El Santo Padre Benedicto XVI ha afrontado el disturbio psíquico en el Mensaje de 16 de diciembre de 2005 para la 14 Jornada Mundial del Enfermo, hablando de «una verdadera emergencia socio-sanitaria», pidiendo «una legislación definida para la salud mental» para todos aquellos países donde no existe o está parcialmente en vigor, o donde «es carente, insuficiente o en estado de desmantelamiento», y deseando que crezcan «leyes adecuadas y planes sanitarios que prevean suficientes recursos para su completa aplicación».

–¿Qué piensa de las recientes propuestas que piden el «derecho a la eutanasia»?

Previte: Desde hace tiempo se dan intentos de legalizar la eutanasia. Lamentablemente hay quien querría empujar a la sociedad a ser selectiva sobre la vida y sobre la muerte de sus miembros, a través de una licencia para matar, que está en conflicto con las enseñanzas de Hipócrates, el padre de la medicina. El deber del médico es el de proteger la salud, curar las enfermedades, aliviar los sufrimientos, confortar en el respeto de la libertad la dignidad de la persona.

Así como ha sido presentado el debate se corre el grave riesgo de considerar la llamada piedad por los sufrimientos insoportables como un instrumento que lleva a la eliminación de la vida que no tendría ya valor. Se trata de consideraciones muy peligrosas porque podrían implicar a minusválidos psico-físicos, enfermos terminales y ancianos no autosuficientes.

En términos de legislación internacional, las propuestas de eutanasia están en conflicto con la Convención Europea de 1999 que veta expresamente toda forma de eutanasia, así como las declaraciones de 1987 en Madrid y de 1992 en Marbella de la Asociación Médica Mundial, en las que se manifestó contra la introducción de la eutanasia.

Querría citar una sentencia del Tribunal Administrativo Federal Alemán de 16 de enero de 1964 que rechaza el principio de la eutanasia y de la legalización en tema de dar muerte a enfermos psíquicos, pues «todo hombre, incluso el enfermo en la propia constitución psíquica tiene el derecho a ser respetado en su dignidad humana»
Fuente: Zenit.org


Sobre la lectura(y 2). G.K.Chesterton

Octubre 29, 2006

Tomaré otro ejemplo: Bernard Shaw, en su sorprendente y sincera obra de teatro llamada Mayor Bárbara, arroja uno de sus desafíos verbales más violentos a la moral proverbial. La gente dice: “La pobreza no es un crimen.” “Sí -dice Bernard Shaw-, la pobreza es un crimen y la madre de los crímenes. Es un crimen ser pobre cuando es posible rebelarse o enriquecerse. Ser pobre significa ser pobre de espíritu, servil o falso”. Shaw muestra señales de querer concentrarse en esta doctrina, y muchos de sus discípulos hacen lo mismo. Pero sólo la concentración es nueva, no la doctrina. Thackeray hace decir a Becky Sharp que es fácil ser moral con mil libras al año y muy difícil serlo con cien. Pero, como en el caso de Shakespeare que antes mencioné, lo importante no es solamente que Thackeray conocía esta doctrina, sino que también sabía exactamente su valor. No sólo se le ocurrió, sino que supo dónde colocarla. Debía hacerlo en una conversación de Becky Sharp, una mujer astuta y no carente de sinceridad, pero que desconocía totalmente las emociones más profundas que hacen que valga la pena vivir. El cinismo de Becky, con Lady Jane y Dobbin para equilibrarlo, tie-ne cierto aire de verdad. El cinismo del Undershaft de Bernard Shaw, presentado con la austeridad de un predicador de campaña, simplemente no resulta verdadero. No es verdad, en absoluto, decir que los pobres son en su conjunto menos sinceros o más serviles que los ricos. La verdad a medias de Becky Sharp se convirtió primero en una locura, después en un credo y, finalmente, en una mentira. En el caso de Thackeray, como en el de Shakespeare, la conclusión que nos concierne es la misma. Lo que llamamos ideas nuevas son, generalmente, fragmentos de las viejas ideas. No es que una idea particular no se le ocurriera a Shakespeare. Es que, simplemente, encontró muchas otras aguardando para quitarles toda la tontería.


Mas imposiciones islámicas: posible imposicion de ley islamica en Minnesota

Octubre 28, 2006

Acerca de una ley conocida como “No metas alcohol en mi Taxi”, en el Estado de Minnesota, Estados Unidos.

Link: http://es.danielpipes.org/article/4073


Niall Ferguson y la decadencia Norteamericana (y Europea)

Octubre 27, 2006

Incluyo hoy un extracto de un artículo de Niall Ferguson acerca de la reciente anecdótica celebración en Norteamérica con motivo del hito del número de 300 millones de censados norteamericanos.

Cabría establecer la hipótesis de que un país con una población de 300 millones de estadounidenses constituye una magnitud suficiente como para gobernar todo el planeta o, como mínimo, un par de países frágiles y desestructurados del mundo. Iraq tiene 27 millones, Afganistán 31 millones de habitantes. No obstante, mientras Estados Unidos acaba de alcanzar oficialmente la cifra de 300 millones, hemos oído asombrosas manifestaciones que vienen a levantar acta de las dimensiones de la crisis que encara el virtual imperio norteamericano.

El primer reconocimiento en tal sentido ha procedido de la persona del propio George W. Bush. Ala pregunta de los periodistas de si la situación en Iraq era comparable a la de Vietnam en la fase de la ofensiva del Tet de 1968 — situación interpretada de forma errónea por muchos como el principio del fin del apoyo norteamericano a Vietnam del Sur—, el presidente admitió que la comparación “podría ser correcta y acertada”.
Ese mismo día, el portavoz del mando militar estadounidense en Iraq confesó que el último esfuerzo de sus fuerzas armadas para sofocar la escalada de la guerra civil en el centro de Iraq “no ha respondido a nuestras expectativas, tendentes a conseguir unos niveles inferiores de violencia”. Jerga militar para decir que han “fracasado por completo”.

Hace un año, tales declaraciones habrían sido titulares de prensa.

Ahora, la gente se ha limitado a encogerse de hombros. De hecho, es ya un tópico afirmar que Iraq se ha convertido en la nueva pesadilla para Estados Unidos.

Ahora bien, ¿se trata de una realidad inexorable? Hace menos de un siglo, antes de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña tenía 26 millones de habitantes, apenas un 2,5% de la humanidad. Sin embargo, los británicos fueron capaces de gobernar un enorme imperio que abarcaba 375 millones de habitantes suplementarios, más de una quinta parte de la población mundial. Entonces, ¿cómo es que 300 millones de estadounidenses no pueden reducir y poner en vereda a menos de 30 millones de iraquíes?
Hace tres años, cuando Estados Unidos irrumpía en Iraq, escribí un libro titulado Coloso,cuyo subtítulo, Auge y decadencia del imperio americano,resumía, de hecho, una sombría y pesimista predicción. Mi razonamiento señalaba que resultaba improbable que Estados Unidos pudiera ser un poder imperial tan exitoso y tenaz en su empeño como lo había sido su predecesor británico, debido a un triple motivo: su déficit económico, su dispersión y falta de coordinación en el terreno de la iniciativa política, y sus insuficientes recursos humanos en el plano militar. De manera bastante brutal y aun bárbara, comparé el imperio norteamericano con “esos obesos teleadictos (…) que viven a crédito, se resisten a marchar al frente y se sienten inclinados a perder todo interés en tareas que requieran un esfuerzo prolongado”.

Me habría gustado equivocarme. Lamentablemente, los acontecimientos en Iraq han dado la razón a este análisis. No ha cuajado ningún plan Marshall para reanimar la economía iraquí y el respaldo interno a la operación en marcha duró poco.
Invertí buena parte del mes pasado viajando por distintos puntos del país (deteniéndome en librerías y salas de conferencias, donde departía con lectores y público diverso), de Manhattan a California y Arizona. Casi todas las personas con las que tuve ocasión de conversar — incluidos numerosos republicanos— suspiraban por que su país saliera de Iraq (esta semana he recibido un e—mail que resume el talante: “Estamos hartos de él (Bush) y de su guerra”).

En fin, falta de fondos y apoyo pasajero, efímero… La verdad, no obstante, es que se trataba de problemas de fácil pronóstico que por cierto ya se han registrado en anteriores incursiones de Estados Unidos en tierras extranjeras (la presencia en Alemania occidental y Japón durante la posguerra constituyen excepciones que demuestran la regla). En todo caso, sigue siendo preocupante el déficit apreciable de recursos disponibles.Veamos: ¿por qué posee tan pocas tropas desplegadas el tercer país más populoso del mundo? La respuesta que salta a la vista es que si se atiende al tamaño de la población estadounidense y al enorme presupuesto del Pentágono, resalta de forma patente que el contingente de las fuerzas armadas estadounidenses es notablemente reducido. En el 2004, el personal en activo adscrito al departamento de Defensa era de 1.427.000 personas, cifra sensiblemente inferior a los más de dos millones de internos en establecimientos penitenciarios. Apenas una quinta parte del mencionado personal activo de defensa se hallaba destacado en esa fecha en el extranjero, de ellos 171.000 en Iraq. Lo que equivale a un 0,06% de la población estadounidense total.La cifra de tropas actualmente estacionada en Iraq no alcanza los 140.000 efectivos, lo que viene a ser un contingente similar al de los soldados británicos enviados a Iraq para derrotar a la insurgencia en 1920… en un momento en que la población iraquí constituía una décima parte de la actual.Suele reconocerse habitualmente que el escaso nivel de uniformados es en Estados Unidos una tradición nacional. Hace un siglo, las fuerzas armadas representaban el 1,6% de la población francesa, el 1,1% de la población alemana y el 0,9% de la población británica, pero sólo el 0,1% de toda la población estadounidense. La diferencia estriba en que actualmente Estados Unidos trata de desempeñar la clase de papel que desempañaron entonces las potencias extranjeras. El problema es que se trata de un imperio, para decirlo sin rodeos, dotado de insuficientes legiones.Para empeorar las cosas, el Departamento de Defensa ha sido dirigido desde el 2001 por un hombre fervientemente convencido de que menos es más. Ahora sabemos que fue Donald Rumsfeld quien desdeñó reiteradamente el consejo de los expertos en el sentido de que serían necesarios varios cientos de miles de soldados para garantizar la estabilidad de Iraq a lo largo de la posguerra. Fue él, también, quien insistió en reducir el número de tropas precisamente cuando su número les proporcionaba sobre el terreno mayores niveles de seguridad.Ya en el 2003 razoné que esta clase de error sólo podría corregirse si los líderes políticos de Estados Unidos aprendieran un poco de historia. ¡Qué ingenuo fui entonces! Porque lo cierto es que la política relativa a Iraq no se ha fundamentado nunca en un cálculo racional de las necesidades del país. Ala vista está que la máxima preocupación de Rumsfeld ha consistido en tratar de ganar la partida en las riñas y disputas entre el Departamento de Defensa, los altos mandos del Estado Mayor y el Departamento de Estado… al igual que el vicepresidente, Dick Cheney, ansiaba satisfacer las aspiraciones de las bases republicanas en pos de recortes fiscales y victorias fáciles.El historiador alemán Eckart Kehr sostuvo en los años 20 que la política extranjera de la Alemania del káiser Guillermo II fue una fruta en mal estado resultante de la primacía de la política interior.Las decisiones en materia de diplomacia y estrategia — razonó— no obedecían a un cálculo razonable en el tablero internacional, sino a miopes maquinaciones políticas dedicadas, por ejemplo, a establecer si una armada de mayores proporciones satisfaría las aspiraciones de este o aquel grupo industrial o si unos impuestos más altos podrían ajustar las cuentas a los terratenientes prusianos. He ido cayendo en la cuenta, sencillamente, de que la política exterior estadounidense se halla aquejada de una patología similar. La primacía de la política interior — traducida en disputas intestinas y manipulación electoral— explica los motivos por los que la empresa iraquí, desde un principio, ha acusado escasez de personal.El déficit de recursos, sin embargo, no se circunscribe a la política y a las decisiones que deben adoptarse. “Ahora somos un imperio“, dijo un asesor presidencial al periodista Ron Suskind en un arranque de arrogancia en el 2004, “y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad”. Pero es posible que tal realidad consista en que Estados Unidos sea demográficamente incapaz de proceder como un imperio tradicional. Al fin y al cabo, ser un imperio tiene que ver con la capacidad de exportar población, con la existencia y la obra de colonizadores. Estados Unidos, en cambio, es una realidad que cabe asociar a la importación de población, aproximadamente a razón de 1,5 millón de personas al año.En mi libro Coloso: auge y decadencia del imperio americano indiqué que la Unión Europea constituía una nueva especie de entidad política: ¡en lugar de un empire, un impire! Esto es, un contrapeso (una Europa a medio camino entre Bruselas y Bizancio) a la influencia internacional estadounidense, ampliado mediante el consenso y no la coerción. Ahora comprendo lo que no distinguí antes: que tras la fachada de su poderío militar, Estados Unidos es también un impire… Se ensancha importando, no exportando gente.En la era del imperialismo las poblaciones europeas crecieron tan rápidamente que se enseñoreaban de los océanos, conquistando y colonizando cuantas tierras pisaban. En la actualidad, prosigue el flujo migratorio hacia Estados Unidos, donde representa aproximadamente la mitad del crecimiento total de la población, pero procede, sobre todo, de Latinoamérica y Asia, no de Europa. Entre tanto, las áreas del planeta colonizadas en su día por los europeos están invirtiendo los términos colonizando Europa…

Fuente: La Vanguardia. Extracto de Jorge Navarrete. Chile. La Mirada.


Sobre la lectura(1). G.K.Chesterton

Octubre 23, 2006

La mayor utilidad de los grandes maestros de la literatura no es la literaria; está fuera de su soberbio estilo y aun de su inspiración emotiva. La primera utilidad de la buena literatura reside en que impide que un hombre sea puramente moderno. Ser puramente moderno es condenarse a una estrechez final; así como gastar nuestro último dinero terreno en el sombrero más nuevo es condenarnos a lo pasado de moda. El camino de los siglos pasados está empedrado con méritos modernos. La literatura, clásica y permanente, cumple su mejor misión al recordarnos perpetuamente la vuelta completa de la verdad y al balancear ideas más antiguas con ideas a las cuales, por un momento, podemos estar dispuestos a inclinarnos. El modo como lo hace, sin em-bargo, es lo bastante peculiar como para que valga la pena tratar de comprenderlo.

El hereje (que también es el fanático) no es un hombre que ama demasiado la verdad; nadie puede amar demasiado la verdad. El hereje es un hombre que ama su verdad más que la verdad misma. Prefiere la verdad a medias que él ha descubierto, a la verdad completa que ha encontrado la humanidad. No le gusta ver su pequeña y preciosa paradoja atada con veinte perogrulladas en el paquete de la sabiduría del mundo. A veces, tales innovaciones tienen una sombría sinceridad, como Tolstoi; otras, una sensitiva y femenina elocuencia como Nietzsche y, a veces, un admirable humor, ánimo y espíritu público, como Bernard Shaw. En todos los casos, provocan una pequeña conmoción y tal vez crean una escuela. Pero siempre se comete el mismo error fundamental: se supone que el hombre en cuestión ha descubierto una nueva idea. Pero, en realidad, lo nuevo no es la idea sino la separación de la idea. Es muy probable que la idea misma se encuentre repartida en todos los grandes libros de un carácter más clásico e imparcial, desde Homero y Virgilio a Fielding y Dickens. Se pueden encontrar todas las nuevas ideas en los libros viejos, sólo que allí se las encontrará equilibradas, en el lugar que les corresponde y a veces con otras ideas mejores que las contradicen y las superan. Los grandes escritores no dejaban de lado una moda porque no habían pensado en ello, sino porque habían pensado también en todas las respuestas. En el caso de que esto no resulte claro, tomaré dos ejemplos, ambos en referencia a nociones de moda entre algunos de los teorizadores más imaginativos y jóvenes. Nietzsche, corno todos saben, predicó una doctrina que él y sus discípulos consideraron aparentemente muy revolucionaria; sostuvo que la moral comúnmente altruista había sido la invención de una clase esclava para evitar la emergencia de que tipos superiores la combatan y la dirijan. Los modernos, estén o no de acuerdo con ello, siempre se refieren a esa idea como a algo nuevo y jamás visto. Con calma y persistencia, se supone que los grandes escritores del pasado, digamos Shakespeare, por ejemplo, no sostuvieron esa idea porque jamás se les ocurrió, porque jamás la habían imaginado. Recorramos el último acto de Ricardo III de Shakespeare y encontraremos no sólo todo lo que Nietzsche tenía que decir, resumido en dos líneas, sino también las mismas palabras de Nietzsche. Ricardo el Jorobado dice a sus nobles:         “Conciencia es sólo una palabra que usan los cobardes, creada al principio para infundir terror a los fuertes.”

Como ya he dicho, el hecho es evidente. Shakespeare había pensado en Nietzsche y en el Jefe de la Moralidad; pero le dio su propio valor y lo colocó en el lugar que le corresponde. Este lugar es la boca de un jorobado medio loco en vísperas de la derrota. Esa rabia contra los débiles es sólo posible en un hombre morbosamente valiente pero fundamentalmente enfermo: un hombre como Ricardo, un hombre como Nietzsche. Este caso sólo debía destruir la absurda idea de que estas filosofías son modernas en el sentido de que los grandes hombres del pasado no pensaron en ellas. Pensaron en ellas, sí, sólo que no pensaron demasiado. No se trata de que Shakespeare no viera la idea de Nietzsche; la vio, pero también vio a través de ella.


Mas sobre Diseño Inteligente

Octubre 12, 2006

´Top model´ entre las moléculas

JUAN VALCÁRCEL

LOS DETALLES DE la arquitectura de la proteína que fotocopia el ADN son dignos del mejor Gaudí

Es sencillo apreciar la belleza de un aria de Mozart o la de un gol imposible de Ronaldinho. Nuestros sentidos parecen programados para apreciar la armonía de las notas musicales, la elegancia de los movimientos. ¿Puede existir belleza también en el mundo microscópico de los átomos y moléculas, que son los componentes íntimos de todo lo que existe, desde el combustible que arde en las estrellas hasta el material genético que transmitimos a nuestros hijos? La Academia Sueca ha premiado este año con el premio Nobel de Química un trabajo que desvela la enorme elegancia de la maquinaria que interpreta las instrucciones del ADN, nuestro material genético.

Imagine que es usted responsable del funcionamiento del coche de Fernando Alonso. Su escudería ha generado un grueso manual con instrucciones precisas sobre cómo construir el prototipo, cómo mantenerlo, cómo responder ante todo tipo de eventualidades durante la carrera. Este manual sería equivalente al ADN, que contiene las instrucciones para construir y mantener nuestras células y responder a los cambios de nuestro entorno. Su trabajo como coordinador del equipo es transmitir instrucciones a los mecánicos para que lleven a cabo su trabajo con exquisita precisión en el momento adecuado. Para ello, usted dispone de una fotocopiadora para hacer copias de las páginas del manual que son importantes para el trabajo de cada uno de sus mecánicos, y que usted les pasa para que sepan qué hacer en cada momento. De forma parecida, la célula copia las instrucciones individuales del ADN y las envía a la factoría de la célula. El investigador de la Universidad de Standford Roger Kornberg ha recibido el premio Nobel por haber desvelado cómo una proteína con el pintoresco nombre de polimerasa de ARN fotocopia el ADN para hacer mensajes de ARN, que son las instrucciones que dirigen el trabajo de los mecánicos de la célula.

Los detalles de la arquitectura de esta proteína fotocopiadora son dignos del mejor Gaudí. Los veinte tipos de ladrillos con los que se fabrican las proteínas se combinan armónicamente para formar paredes, columnas, arcos y bóvedas. Pero lejos de ser una construcción estática, la proteína cambia de forma mediante grúas, muelles y resortes que, combinando sabiamente las propiedades eléctricas de sus partes y las mismas fuerzas que separan el agua del aceite, consiguen que ocurra la copia del ADN en ARN. La elegancia y sofisticación del proceso rivaliza con la de las pasarelas de moda. La molécula de ADN entra por el pórtico, sus dos cadenas se abren en el interior de la nave principal y las hebras del ARN producido salen por una puerta lateral. La polimerasa de ARN es una top model entre las moléculas. Siguiendo las tendencias más actuales de las pasarelas, sus medidas – en la escala de las moléculas- no son en absoluto pequeñas.

Si usted ha llegado hasta aquí, probablemente se habrá preguntado: si la polimerasa es la fotocopiadora, ¿quién es usted en la célula, es decir, cómo decide la célula qué páginas del genoma hay que copiar para dar instrucciones precisas en cada momento? La respuesta es que hay otras obras de arte dentro de usted, máquinas mucho más complejas que el coche de Fernando Alonso. Incluso más que los Ferrari. Pero su descripción completa es el trabajo actual de futuros premios Nobel y debe esperar aún algún tiempo.

 JUAN VALCÁRCEL, investigador Icrea en el Centre de Regulació Genòmica de Barcelona.   Diario La Vanguarida


Darfur (Sudan): Arabes musulmanes masacrando indefensos negros musulmanes

Octubre 10, 2006

Artículo: Cinco Meses después del acuerdo de paz, la situación en Darfur sigue deteriorándose

Pese a la firma del acuerdo de paz de Darfur, en Sudán han aumentado los combates, los desplazamientos y la incertidumbre. Mientras la Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) sigue mostrándose incapaz de proteger a la población civil, Amnistía Internacional repite una vez más sus llamamientos a Sudán para que dé su consentimiento al despliegue, sin más demora, de una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU que proteja a los civiles.

Un informe de Amnistía Internacional hecho público con el título de ‘Darfur clama por la seguridad’ traza una sombría imagen de la deteriorada situación de los derechos humanos en Darfur.

La ONG ha denunciado que el Gobierno de Sudán ha lanzado recientemente la ofensiva militar más grande lanzada en el último año en Darfur septentrional. Se están produciendo bombardeos aéreos a gran escala. Los ataques se caracterizan por las graves violaciones del derecho internacional humanitario, con actos como ataques indiscriminados y desproporcionados y ataques directos contra civiles. A menudo, las bombas parecen dirigirse contra clínicas y escuelas, como la bombardeada en Al-Hassan el 29 de julio. En un reciente bombardeo, lanzado el 27 de septiembre en Kusa Kurna, cerca de Sayah, al noreste de Al-Fasher, murieron tres mujeres.

El informe describe cómo en grandes zonas de Darfur occidental, los ‘yanyawid’ mantienen un control casi total y están ocupando gradualmente las tierras que quedaron despobladas por los desplazamientos forzados masivos de 2003 y 2004. Las personas desplazadas viven prácticamente como prisioneras en campos, mientras continúan los homicidios ilegítimos, los desplazamientos forzados, los secuestros y las violaciones a manos de las fuerzas del Gobierno sudanés y de los yanyawid.

Tal como dijo un masalit de Tomfoga, en Darfur Occidental: “Los yanyawid nos echaron de nuestras casas. Todavía siguen allí, esperándonos [...] Si un hombre va a los prados, lo golpean. Si la que va es una mujer… a las mujeres les hacen de todo“.

El conflicto se está propagando al este de Chad. Los ataques lanzados directamente por los yanyawid contra civiles de Chad desde Darfur a través de la frontera comenzaron a finales de 2005, y todavía continúan. Las comunidades atacadas han establecido lazos con los grupos armados de Darfur que se oponen al Gobierno de Sudán, que ahora están captando gente en esas comunidades. Para poner fin a los ataques contra civiles e impedir que se extienda el conflicto, es preciso detener ya los ataques transfronterizos.

Extracto de Elmundo.es