Universo inteligente, ¿diseño o azar? (1)

Septiembre 30, 2006

¿Sabía usted que la carne de jaiba de su aperitivo y su ingenuo coctel de almejas están muy relacionados con el «Diseño Inteligente»? La trampa para esta pesca es un artefacto ingenioso, el acceso para la jaiba es fácil, pero está diseñada de forma que una vez dentro cada ejemplar se alimenta vorazmente y luego le resulta imposible salir por el pequeño orificio de entrada y así queda prisionero junto a otros especímenes.

Los pescadores depositan la carnada en las jaulas, las dejan en el mar y después las sacan repletas de jaibas. Todo esto en las limpias y tranquilas aguas de un mar confortable, casi infinito; aunque paradójicamente, las jaibas estén circunscritas por los límites de la trampa que, por cierto, perciben con sus ojos compuestos y sus diversos apéndices locomotores de decápodo, mejor diseñado aún que su jaula, pero incapaz de evadirla.

Esas jaulas, cuyo uso comercial en las aguas de Sonora, en el Golfo de California, se considera reciente, parecen ahora un recurso lógico, aunque seguramente no fue sencillo diseñarlas.[1] Gracias a ellas hoy se puede industrializar la exquisita carne de este crustáceo.

Artefacto de «complejidad irreductible»

La trampa que usan actualmente los pescadores de Sonora es tosca, de tela de alambre fuerte, oxidable, pero plenamente eficaz. Tiene cuatro accesos externos, dos plantas comunicadas entre sí y lugar para la carnada. Mediante una boya flotante localizan cada trampa, en la que pueden quedar atrapadas hasta cuarenta jaibas. Sin ella, los pescadores deberían ganarse la vida mediante cualquier otra actividad productiva, algo que les financiara el juego de la improbable pesca de jaibas, como algunos hombres de negocios que liberan su estrés en la pesca o caza deportivas.

Se trata de un artefacto de «complejidad irreductible», si nos atenemos a la teoría del Intelligent Design, ID (Diseño Inteligente), que vienen desarrollando los científicos Michael Behe, bioquímico y profesor de la Universidad de Lehigh, Pennsylvania, y el matemático y físico William A. Dembski, del MIT y las Universidades de Chicago y Princeton; precedidos por Phillip E. Jonson, abogado en Berkeley, California, fuerte impulsor del ID.

El artefacto, igual que la trampa para cazar ratones a la que se refiere Behe, nos ayudará a entender, primero, el concepto de complejidad irreductible, y después a descubrir esa compleja estructura natural realizada en el mundo viviente, concretamente en las almejas.

Veremos que a su vez, esa complejidad existente en la naturaleza se resiste a ser explicada por la lógica darwinista: una gradualidad biológica, hecha de pasos ciegos y azarosos, sin proyecto alguno de llegar a una estructura de complejidad superior.

Los mecanismos biológicos que la ID llama de complejidad irreductible reclaman otra explicación que los neodarwinistas -y antes su maestro- no han alcanzando a vislumbrar en su examen del mundo biológico, campo muy limitado en los tiempos del científico británico (segunda mitad del siglo XIX), pero diversísimo al acercarnos y trasponer el umbral del siglo XXI. Si se lo reprocharon a Darwin sus primeros críticos, no se lo podemos perdonar ahora al neodarwinismo.

Evolución y evolucionismo no son lo mismo

Nunca he dudado de la grandeza humana ni de la honestidad científica de Darwin, cualidades que admiro en él. Muy suya es esta ejemplar afirmación: «Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo que no se pudo haber formado durante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo».[2] Además de honesto, valiente.

Antes de ofrecer una investigación personal que responde ahora a aquel lejano reto de Darwin -sin olvidar que su obra El origen de las especies vio la luz en 1858-, debo repetir que no habrá que reportar al darwnismo como falso, sino sólo como insuficiente.

Así lo calificaron aquel biólogo experimental y después filósofo de la naturaleza, Hans Driesch, y toda su generación.[3] Y así estudié yo el darwinismo, a través de Driesch, los hermanos Hertwig, J. von Uexküll…

Esta teoría científica no explica lo que pretende; es decir, el acceso a niveles superiores de organización biológica. Sólo da razón de los «arabescos» de la evolución, como afirma el paleontólogo Schindewolf.[4] En efecto, el darwinismo sólo explica la diversificación en especies biológicas afines y las variaciones dentro de la misma especie, como la ramificación racial en los perros. Pero no da razón del proceso evolutivo ascendente a los niveles superiores de complejidad que se da en los seres vivos. Explica la microevolución, no la macroevolución, conceptos aportados por el genetista de Berkeley Richard Goldschmidt.[5]

A la valiente confesión citada de Darwin, hay que añadir la concesión y el reto de su seguidor Richard Dawkins:[6] «Es muy posible que la evolución no sea siempre gradual. Pero debe ser gradual cuando se usa para explicar el surgimiento de objetos complejos que al parecer tienen un diseño. Como los ojos. Pero si no es gradual en estos casos, deja de tener capacidad explicativa. Sin gradualismo en estos casos regresamos al milagro, que es simplemente un sinónimo de ausencia total de explicación».

Quizá ahora se entiendan mejor algunos principios fundamentales. La evolución es un proceso biológico, es el surgimiento y desarrollo progresivo de las especies, algo que está a la vista, por eso no debemos llamarla evolucionismo, expresión que conlleva algunas gotas de ideología, un ismo, que sugiere que no es ciencia pura.

Evolucionismo son, por ejemplo, algunas explicaciones de la evolución cuando añaden una ideología, como el darwinismo cuando se tiñe de un concepto materialista de la naturaleza que sólo admite la materia y niega el espíritu.

«Al lado de la materia, la energía y la estructura ?leemos en J. von Uexküll?, entra como cuarto factor natural el formador de estructura. Sólo la estructura y todo lo que obedece es mortal. El formador de estructura es independiente de la estructura, y por eso, irreductible y eterno».[7]

La bioquímica y «la caja negra de darwin»

El bioquímico Michael Behe ha expuesto ordenadamente sus ideas en un sugerente libro, La caja negra de Darwin[8]. Por un sistema «irreductiblemente complejo» entiende Behe aquel sistema compuesto por varias piezas armónicas e interactuantes que contribuyen a la función básica, en el cual la eliminación de cualquiera de estas piezas impide al sistema funcionar.

«La bioquímica moderna nos ha permitido, según Behe, llegar hasta los ladrillos con los que están formados todos los seres vivos. Lo anterior equivale a descubrir qué hay en el interior de la “caja negra”, poder desvelar los “mecanismos” mediante los cuales dichas “piezas” se relacionan entre sí sosteniendo las distintas funciones que nos presenta nuestra experiencia ordinaria».

Como se aprende en la segunda clase de bioquímica esos ladrillos son los aminoácidos, con los que se forman las proteínas, y éstas son maravillosas máquinas moleculares de admirable complejidad, con funciones bien definidas y cuyo funcionamiento conocemos con detalle.

Los ejemplos que ofrece Behe «permiten concluir que, asombrosamente, ostentan una complejidad irreductible», es decir, inexplicable para el darwinista, aunque pretenda explicarla en su concepción reductiva de una naturaleza en competencia que carece de propósitos[9]. Behe ha estudiado con suficiente detalle diversos ejemplos de sistemas bioquímicos (el cilio o flagelo bacteriano[10], la coagulación de la sangre, la estructura de los distintos subsistemas de una célula eucariota[11], el sistema de transporte de proteínas, etcétera).

El análisis detallado de estos ejemplos, y el hecho de que se conozca su estructura hasta el nivel molecular, lleva a Behe a afirmar en ellos un evidente diseño. Por diseño entiende «la intervención de un actor inteligente que ha dado forma a dichos sistemas. No se presupone ni quién es el actor ni cuándo ejerció su actividad creativa», explica Santiago Collado.

Notas

[1] Es el crustáceo Callinectes sapidus. Las jaibas son activas, voraces, se alimentan de otros crustáceos, peces, moluscos y algas. Viven de 3 a ocho 8 años, el caparazón, las ocho patas y las dos tenazas son su defensa. Habitan en costas tropicales y templadas, en aguas de bahías, lagunas costeras, esteros y desembocaduras de los ríos.

[2] Cfr Michael Behe, La caja negra de Darwin, p. 60. Cfr. Santiago Collado, «Debate en torno al Diseño Inteligente», Aceprensa 79/05. Madrid, 5 julio 2005.

[3] «Lo que sabemos es solamente que las teorías especiales ligadas a los nombres de Darwin y Lamarck no aciertan en lo fundamental, esto es, en la causa primera de la diferenciación y son, por ende, insuficientes (no digo precisamente “falsas”). Pues la “selección natural en la lucha por la existencia” es sólo un factor de eliminación que actúa negativamente. ¿De dónde procede aquello que determina el proceso selectivo? Lo ignoramos» (Hans Driesch, El hombre y el mundo. Centro de Estudios Filosóficos. UNAM. México, 1960, pp. 56-57).

[4] Cfr. O. H. Schindewolf, Grundfragen der Paläontologie. Scheweizerbarthsche Verlag. Stuttgart, 1950.

[5] Cfr. Richard Goldschmidt, «La evolución vista por un genético». Arbor: Revista general de investigación y cultura. Madrid, junio 1951, pp. 229-249.

[6] Richard Dawkins, El relojero ciego. Editorial Labor, Barcelona 1988.

[7] Continúa el texto citado: «También nosotros, hombres, debemos nuestro advenir y subsistir a ese formador de estructura que no es ninguna estructura, ni materia, ni energía; que no obedece a la ley causal, sino que prescribe leyes que llamamos conforme a fin. Con el conocimiento de este factor natural, la investigación experimental de la Naturaleza le trae de nuevo a la humanidad un bien que es para ella una necesidad vital, y que le había sido arrebatada por el materialismo: el problema de la inmortalidad» (J. von Uexküll, Ideas para una concepción biológica del mundo. Espasa-Calpe Argentina. Buenos Aires, 1945, p. 249).

[8] M. J. Behe. La Caja negra de Darwin. El reto de la bioquímica a la evolución. Andrés Bello, Barcelona 1999.

[9] J. C. Frentes, del Centro de Investigación del Cerebro de la Universidad de Rochester, ofrece un ejemplo de cómo el darwinismo logra explicar algo. Cuando él estudiaba en Cambridge los hábitos del ratón británico campestre averiguó que la especie que vivía en el bosque se quedaba quieta cuando un objeto se movía sobre su cabeza, mientras que la especie que vivía en el campo abierto huía. Mostró estos datos a unos amigos zoólogos, pero invirtió las observaciones. Sus amigos fueron capaces de darle unas interpretaciones bien elaboradas, explicando los datos -falsos- a partir de ideas convencionales basadas en la selección natural (Cfr. Matematicians question Darwinism. Scientific Research, noviembre 1967).

[10] Estudiados bajo el microscopio electrónico los cilios están formados por una membrana externa continuación de la membrana plasmática, dentro de la cual hay una matriz en la que están dispuestas longitudinalmente once fibrillas; un par de fibrillas simples, rodeadas por nueve fibrillas dobles junto a la periferia. Los flagelos que se encuentran en muchas bacterias tienen estructura mucho más sencilla.

[11] Células cuyo núcleo se separa del citoplasma por una membrana, y el material genético, ADN, concentrado en los cromosomas. En consecuencia, la división celular es por mitosis. Las células eucarióticas son la unidad estructural de todos los organismos, excepto las bacterias y las algas verdiazules o cianofíceas.


La Supersticion de la Escuela (y2) Chesterton

Septiembre 29, 2006

Que nadie diga que me burlo de la gente inculta; no es de su falta de educación sino de su educación de lo que me burlo. Que nadie interprete esto como una expresión de desprecio por los que han sido educados a medias; lo que no me gusta es la mitad educada. Pero me disgusta no
porque no me guste la educación, sino porque, dada la filosofía moderna, o la ausencia de filosofía, la educación se ha vuelto en contra de sí misma, destruyendo ese mismo sentido de variedad y de proporción que es el objeto de la educación. Ningún hombre que idolatra la educación ha logrado lo mejor de ella; ningún hombre que lo sacrifica todo a la educación es siquiera educado.

No es necesario mencionar aquí los muchos ejemplos recientes de esta
monomanía, que se está convirtiendo rápidamente en una loca persecución, tales como la risible persecución de las familias que viven en barcazas. Lo que está mal es la inobservancia del principio; y el principio es que, sin un amable desprecio por la educación, no es completa la
educación de ningún caballero.
Utilizo esa frase por casualidad, pues no me ocupo del caballero sino del ciudadano. A pesar de todo, existe esta histórica verdad a medias en la causa de la aristocracia; a veces, es un poco más fácil para el aristócrata tener ese último toque de cultura que es superior a la cultura misma. No obstante, la verdad de que hablo no tiene nada que ver con ninguna cultura especial de clase especial alguna. Ha pertenecido a un gran número de campesinos, especialmente cuando fueron poetas; esto es lo que da una especie de distinción natural a Robert Burns y a los poetas
campesinos de Escocia. El poder que la produce más efectivamente que ninguna sangre o crianza es la religión; pues la religión puede definirse como aquello que pone lo primero al principio.
Robert Burns sentía una impaciencia muy justificable por la religión que heredó del calvinismo escocés; pero algo debía a esa herencia. Su consideración instintiva por los hombres como tales venía de un linaje que cuidaba más de la religión que de la educación.

En el momento en que los hombres comienzan a ocuparse más de la educación que de la religión, comienzan a ocuparse más de la ambición que de la educación. Ya no es más un mundo en que las almas de todos son iguales ante el cielo, sino un mundo en el que la cabeza de cada
uno está inclinada tratando de lograr una ventaja desigual sobre los demás. Entonces, comienza a existir una simple vanidad en ser culto, en ser educado gracias al propio esfuerzo o al del Estado.
La educación debiera ser un proyecto que se da a un hombre para explorarlo todo, pero en especial las cosas más distantes de él mismo. En cambio, la educación tiende a ser una luz concentrada que ilumina sólo al hombre mismo. Puede lograrse algún progreso si volvemos luces
concentradas, igualmente eficaces y tal vez vulgares, sobre un gran número de personas. Pero la única cura final es apagar las luces y dejar que el hombre descubra la estrellas.


Artículo de Joseph Ratzinger sobre Europa

Septiembre 27, 2006

Quien habla del origen de Europa, cita normalmente a Heródoto (484-425 a.C. aproximadamente), quien, de hecho, es el primero en definir Europa como concepto geográfico; y lo hace así: «Los persas consideran Asia como su propiedad y los pueblos bárbaros que habitan en ella, mientras estiman que Europa y el mundo griego es un país distinto».
 «Sacrum Imperium Romanum». Este proceso de una nueva identificación histórica y cultural se realizó de manera totalmente consciente bajo el reino de Carlomagno. Aquí surge nuevamente el antiguo nombre de Europa, con un significado diverso: este vocablo se utilizaba incluso como definición del reino de Carlomagno, y expresaba, al mismo tiempo, la consciencia de la continuidad y de la novedad con que la nueva trabazón de estados se presentaba: como una fuerza con futuro. Con futuro porque se concebía en continuidad con lo que había sido la historia del mundo hasta entonces y anclada últimamente en lo que permanece para siempre.

Es verdad que el concepto de Europa casi desaparece nuevamente después del fin del reino carolingio y se conserva solamente en el lenguaje de los doctos; en el lenguaje popular sólo se usa al inicio de la época moderna –aunque en relación con el peligro de los Turcos, como modalidad de autoidentificación–, para imponerse en general en el siglo XVIII. Independientemente de esta historia del término, la constitución del reino de los francos como el imperio romano jamás desaparecido y entonces renacido, significa, de hecho, el paso decisivo hacia lo que nosotros entendemos hoy cuando hablamos de Europa.
 También este imperio romano de oriente se extendió ulteriormente hacia el norte,

 Ciertamente hay también suficientes elementos unificadores, que pueden hacer de los dos mundos un único, común continente: en primer lugar, la herencia común de la Biblia y de la Iglesia antigua, que, por otra parte, en ambos mundos hace referencia a una realidad que está más allá de sí misma, hacia un origen que ahora se encuentra fuera de Europa, es decir, en Palestina; en segundo lugar, la misma idea común de Imperio, la común comprensión de fondo de la Iglesia y, por tanto, también la comunión en las ideas fundamentales del derecho y de los instrumentos jurídicos; por último, yo mencionaría también el monaquismo, que en los grandes movimientos de la historia se ha mantenido como el vehículo esencial, no sólo de la continuidad cultural, sino, sobre todo, de los valores fundamentales religiosos y morales, de las orientaciones últimas del hombre, y en cuanto fuerza pre-política y super-política se transformó en el vehículo de los renacimientos siempre necesarios.

Entre las dos Europas, a pesar de la común y esencial herencia eclesial, hay sin embargo una profunda diferencia, cuya importancia ha quedado subrayada especialmente por Endre von Ivanka: en Bizancio, Imperio e Iglesia aparecen casi identificados el uno con el otro; el emperador también es el jefe de la Iglesia. Él se considera a sí mismo como representante de Cristo, y en unión con la figura de Melquisedec, que era al mismo tiempo rey y sacerdote (Gén 14 18), lleva desde el siglo VI el título oficial de «rey y sacerdote». Dado que a partir de Constantino el emperador había escapado de Roma, en la antigua capital del imperio pudo desarrollarse la posición autónoma del obispo de Roma, como sucesor de Pedro y pastor supremo de la Iglesia; aquí ya desde el inicio de la era constantiniana se enseñó una dualidad de potestad: emperador y papa tienen de hecho potestades separadas, ninguno dispone de la totalidad. El papa Gelasio I (492-496) formuló la visión de occidente en su famosa carta al emperador Anastasio y, todavía más claramente, en su cuarto tratado, donde ante la tipología bizantina de Melquisedec subraya que la unidad de las potestades está exclusivamente en Cristo: «él, de hecho, a causa de la debilidad humana (¡soberbia!) Ha separado para los tiempos sucesivos los dos ministerios de manera que ninguno se ensoberbezca» (c. 11). Para las cosas de la vida eterna los emperadores cristianos tienen necesidad de los sacerdotes (pontífices) y éstos, a su vez, se atienen para el curso temporal de las cosas, a las disposiciones imperiales. Los sacerdotes deben seguir en las cosas mundanas las leyes del emperador, puesto por querer divino, mientras éste debe someterse en las cosas divinas al sacerdote. Con esto se introdujo la separación y distinción de las potestades, que fue de máxima importancia para el desarrollo sucesivo de Europa, y que, por así decirlo, puso los fundamentos de lo que es propiamente típico de Occidente.

Ya que de ambas partes, ante tales delimitaciones, siempre permaneció vivo el impulso a la totalidad, la codicia de imponer el poder propio sobre el del otro, este principio de separación se convirtió también en fuente de sufrimientos infinitos.

En 1453 Constantinopla fue conquistada por los turcos. O. Hiltbrunner comenta este acontecimiento de manera lacónica: «los últimos… doctos emigraron… hacia Italia y transmitieron a los humanistas del Renacimiento el conocimiento de los textos originales griegos; sin embargo, oriente se hundió en la ausencia de cultura».. De este modo, una de las dos alas de Europa estuvo a punto de desaparecer, pero la herencia bizantina no estaba muerta: Moscú se declara a sí misma como la tercera Roma, funda entonces un propio patriarcado sobre la base de la idea de una segunda «translatio imperii» y se presenta, por tanto, como una nueva metamorfosis del «Sacrum Imperium » –como una forma propia de Europa, que, sin embargo, permaneció unida con occidente y se orientó cada vez más hacia él, hasta el punto de que Pedro el Grande intentó convertirla en un país occidental–. Este movimiento hacia el norte de la Europa bizantina implicó también un amplio movimiento hacia oriente de las fronteras del continente.

Contemporáneamente, también podemos constatar en occidente un doble proceso con un significado histórico notable. Gran parte del mundo germánico se separa de Roma; surge una nueva forma iluminada de cristianismo, de modo que, por medio de occidente, se crea a partir de entonces una línea de separación que forma también claramente una frontera cultural, un confín entre dos diversos modos de pensar y relacionarse. Ciertamente, también dentro del mundo protestante hay una fractura: en primer lugar entre luteranos y reformados, a los cuales se asocian los metodistas y presbiterianos, mientras la Iglesia anglicana busca formar un camino intermedio entre católicos y evangélicos.

El aspecto de política realista de la disolución de la antigua idea de imperio consiste en esto: las naciones, los estados, que son identificables como tales gracias a la formación de ámbitos lingüísticos unitarios, aparecen definitivamente como los únicos y verdaderos portadores de la historia, y, por tanto, obtienen un rango que antes no les correspondía.

A esta disminución interior de las fuerzas espirituales importantes corresponde el hecho de que también étnicamente Europa parece que recorre el camino de la desaparición. Hay una extraña falta de deseo de futuro. Los hijos, que son el futuro, son vistos como una amenaza para el presente; se piensa que nos quitan algo de nuestra vida. No se les experimenta como una esperanza, sino como un límite para el presente.

En cuanto al posible futuro de Europa hay dos diagnósticos contrapuestos. Por una parte, está la tesis de Oswald Spengler, quien creía poder fijar una especie de ley natural para las grandes expresiones culturales: existe un momento de nacimiento, crecimiento gradual, florecimiento, lento entorpecimiento, envejecimiento y muerte. Esta tesis –definida como «biologista»– ha encontrado opositores apasionados en el tiempo de entreguerras, especialmente en el ámbito católico; Arnold Toynbee se opuso a ella de manera impresionante, aunque con postulados que encuentran actualmente poca resonancia. Toynbee muestra la diferencia entre progreso técnico-material de una parte y progreso real de otra. Define este último como espiritualización. Admite que Occidente –el mundo occidental– se encuentra en una crisis, y su causa sería el hecho de que se ha pasado de la religión al culto a la técnica, a la nación, al militarismo. La crisis, para él, significa al final secularismo. Si se conoce la causa de la crisis, se puede indicar también el camino hacia la curación: se debe introducir nuevamente el factor religioso, del que forma parte, según él, la herencia religiosa de todas las culturas, pero, especialmente, lo «que ha quedado del cristianismo occidental». Aquí se contrapone a la visión «biologista» una visión «voluntarista», que apunta a la fuerza de las minorías creativas y a las personalidades singulares y excepcionales.
 
 también en los Estados Unidos la disolución de la herencia cristiana avanza incesantemente, mientras que al mismo tiempo el rápido aumento del elemento hispánico y la presencia de tradiciones religiosas provenientes de todo el mundo cambian el panorama. Para complicar todavía más el panorama, se debe admitir que actualmente la Iglesia católica forma la comunidad religiosa más grande de los Estados Unidos. Esta Iglesia, en su vida de fe, está decididamente del lado de la identidad católica. Sin embargo, los católicos, por lo que se refiere a la relación entre Iglesia y política han recibido las tradiciones de las iglesias libres, es decir, que una Iglesia que no se confunda con el Estado garantiza mejor los fundamentos morales del todo, de forma que la promoción del ideal democrático aparece como un deber moral profundamente conforme a la fe. En una posición similar, se puede ver una continuación, adecuada a los tiempos, del modelo del Papa Gelasio, del que se ha hablado anteriormente. 
 

Joseph Ratzinger, “Si Europa pierde la familia, perderá su identidad”, Zenit, 16.V.04


La Supersticion de la Escuela (1) Chesterton

Septiembre 26, 2006

Si un niño dispara una escopeta, sea contra un zorro, un terrateniente o un soberano reinante, se lo censurará de acuerdo con el valor relativo de esos “objetos”. Pero, si dispara una escopeta por primera vez, es muy probable que no espere el retroceso ni conozca el fuerte golpe que le dará. Puede seguir toda la vida disparando contra esos objetos u otros similares, y cada vez lo sorprenderá menos el retroceso, es decir, la reacción.

Este principio se aplica al disparar los grandes cañones de la revolución. No son las ideas del hombre las que cambian; no se altera su Utopía; el cínico que dice “Te olvidarás de ese claro de luna del idealismo cuando tengas más edad” dice exactamente lo opuesto a la verdad.
Las dudas que llegan con la edad no se refieren al idealismo sino a lo real. Y algo real, sin ninguna duda, es la reacción, es decir, la probabilidad práctica de algún cambio completo en la dirección y la probabilidad práctica de que en parte logremos éxito al hacer lo opuesto de lo que nos proponemos.
Lo que la experiencia nos enseña es esto: que existe algo en el modo de ser y en el mecanismo de la humanidad por lo cual el resultado de la acción sobre ello es algo inesperado, y casi siempre más complicado de lo esperado.
Ésos son los inconvenientes de la sociología; y uno de ellos es la educación. Si me preguntan si creo que el pueblo, que especialmente los más pobres deben ser reconocidos como ciudadanos que pueden regir el Estado, contesto con voz de trueno “Sí”. Si me preguntan si creo que deben tener educación, en el sentido de una cultura más amplia y  conocimiento de los clásicos de la historia, nuevamente respondo “Sí”. Pero, en la consecución de este propósito, existe un impedimento o retroceso que sólo puede descubrirse por experiencia y no aparece en
absoluto en la letra impresa. No se lo tiene en cuenta en los periódicos, así como tampoco el retroceso de un rifle. Sin embargo, en este momento, forma parte de la política práctica de manera sumamente importante; y, mientras ha sido un problema político durante mucho tiempo, se ha marcado un poco más (si puedo manchar estas páginas serenas e imparciales con una sugerencia de carácter político) bajo condiciones recientes que han hecho surgir a tantos respetables y ampliamente respetados funcionarios de los sindicatos.
El inconveniente es éste: que los que se han autoeducado piensan demasiado en la educación. Puedo agregar que los que son educados a medias, piensan lo mejor de la educación.

Esto no es algo que aparece en la superficie del plan o el ideal social; es algo que sólo puede descubrirse por experiencia. Cuando dije que quería que el sentimiento popular encontrara expresión política, me refería al sentimiento verdadero y autóctono que puede hallarse en la multitud que viaja en tercera, se regodea con habas y se va de vacaciones a la orilla del río; y especialmente, por supuesto (para aquel trabajador social que busca seriamente la verdad), en las tabernas. Creí y sigo creyendo que esa gente está en lo cierto en gran cantidad de cosas en las cuales se equivocan los elegantes conductores. El inconveniente es que, cuando una de esas personas comienza a “mejorar”, es precisamente, en ese momento, cuando comienzo a dudar de si eso es una mejora. Me parece que comienza a acumular, con notable rapidez, una cantidad de supersticiones, de las cuales la más ciega e ignorante es la que podríamos llamar la Superstición de la Escuela. Considera la escuela no como una institución normal que puede concordar con otras instituciones sociales, tales como el hogar, la Iglesia o el Estado, sino como una especie de fábrica moral, totalmente supernormal y milagrosa, en la cual por arte de magia se hacen hombres y mujeres perfectos. A esa idolatría de la escuela está dispuesto a sacrificar el hogar, la Iglesia y la humanidad, con todos sus instintos y posibilidades. A este ídolo ofrecerá cualquier sacrificio, especialmente humano. Y en el fondo de los pensamientos, en especial de los hombres mejores de este tipo, existe siempre una de las dos variantes del mismo concepto: “Si no hubiera asistido a la escuela, no sería el gran hombre que ahora soy”, o bien: “Si hubiera asistido a la escuela, sería aún más grande de lo que ahora soy.”


El hielo perenne del Artico se redujo 14% en sólo un año

Septiembre 26, 2006

HOUSTON, EE.UU. (Fuente, Varias: AFP, Reuters, Ansa, EFE, The New York Times, Nasa).

¿Los osos polares, expertos cazadores en el hielo, podrían verse obligados a buscar sus presas en tierra? La amenaza no es broma: una investigación de la NASA indica que entre 2004 y 2005 los hielos perennes del Casquete Polar Artico se redujeron un 14%, una superficie equivalente a 720.000 kilómetros cuadrados .Este abrupto fenómeno podría causar un fuerte impacto sobre el planeta, acelerando las consecuencias del cambio climático. Lo nuevo y sorprendente, para los científicos, es que la reducción se observó tanto en invierno como en verano.

Un equipo encabezado por Son Nghiem, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la Nasa, en Pasadena, California, se valió de los precisos datos obtenidos por el satélite QuikScat, que midió la extensión y la distribución del hielo perenne y estacional en la zona del Artico. La extensión del hielo perenne –que permanece congelado durante todo el año, incluso en verano, y comprende una capa de unos 3 metros de profundidad– mostró la mayor reducción registrada desde mediados de la década del 70, cuando comenzaron a realizarse este tipo de mediciones satelitales. La pérdida del hielo perenne, que debiera mantenerse durante todo el verano, fue todavía mayor y se acercó a un 50% en el momento en que ese hielo se desplazaba desde el Ártico oriental hacia el oeste.

“El hielo perenne es menos salino que otros –explicó Son Nghiem–. Proviene de agua fresca y contiene más burbujas, algo que nos permitió estudiar las variantes año tras año.” Las pérdidas más importantes, agregó el hombre de la Nasa, han sido en la región oriental del Artico, donde el deshielo alcanzó en algunas zonas hasta un 50 por ciento. “Un planeta con menos hielo se calentará mucho más rápido –advirtió el investigador–, y se amplificará todavía más el impacto por el calentamiento global.” La reducción del hielo en el Ártico significa que se refleja menos cantidad de luz y se absorbe más, incrementando el problema del calentamiento.

“El fenómeno de invernadero se está volviendo realmente palpable en el Ártico”, dijo Josefino Comiso, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA a las afueras de Washington. “La señal del calentamiento en invierno está apareciendo finalmente”, añadió.

Un informe del Arctic Climate Impact Assessment (Acia), difundido a fines de 2004, indicaba que en los últimos 30 años el hielo del Artico se había reducido entre un 10 y un 15%, una cifra totalmente contrastante con la abrupta disminución registrada ahora, tan sólo en un año.

Los expertos no descartan que el fenómeno detectado aumente las catástrofes naturales. “Los cambios son rápidos y espectaculares –agregó Son Nghiem–. Si la situación se mantiene y desaparece en verano el hielo estacional del Artico se abriría una enorme extensión, con un fuerte impacto sobre el ambiente, el comercio y el transporte.”


Pequeño recuerdo de Oriana Fallaci

Septiembre 25, 2006

Desde LaIglesiaenlaPrensa reseña sobre su muerte y comentario post-mortem de Magdi Allam, del Corriere della Sera.

Desde  Censurati se puede escribir un comentario en su recuerdo. No amedrentarse aunque la mayoría estén en inglés. Por cierto, han tenido que mover el antiguo web de thankyouOriana porque parece (no estoy seguro) que se lo habían censurado.


Ley restrictiva de asilo en Suiza.

Septiembre 24, 2006

Explicacion detallada.

Fuentes Swisslatin y Swissinfo

Dos tercios de suizos aprobaron este domingo la modificación de las leyes de extranjería y de asilo, que establecen condiciones más severas para la instalación de extranjeros en Suiza.

Según los últimos sondeos, el nuevo texto será apoyado por el 54 por ciento de los votantes, el 27 por ciento se pronunciará en contra, mientras que el 19 por ciento restante todavía está indeciso.

La ley de asilo

El presidente de la Confederación Helvética, Moritz Leuenberger, a nombre del Gobierno, manifestó que la nueva versión de la ley que regulará el asilo en Suiza de una forma más estricta, se debe a la firme determinación de “combatir los abusos” de los solicitantes.

La nueva legislación, elimina la ayuda humanitaria a todos los demandantes de asilo cuya solicitud haya sido rechazada y excluye la revisión de los casos de personas que no puedan presentar documentos.

“Suiza ha decidido combatir los abusos a la vez que busca resguardar su tradición humanitaria y el Gobierno está convencido de que esta ley cumple esa exigencia”, explicó el responsable del Ejecutivo.

Entre las modificaciones que figuran en la nueva versión de la norma también está la prolongación de la detención por insumisión (hasta dos años) y el establecimiento de sanciones contra las compañías aéreas que transporten personas sin documentos de viaje válidos.

La población irritada

Moritz Leuenberger, representante socialista en el Gobierno federal colegiado, afirmó que los crecientes abusos registrados en los últimos años en Suiza en relación con el asilo por razones políticas o humanitarias “han irritado a la ciudadanía, que con sus impuestos mantiene los centros de acogida”.

“La razón principal para que una persona pida asilo debe ser que es perseguida en su país de origen y no el hecho de que va a recibir asistencia social en Suiza”, agregó el presidente.

Aseguró que “para garantizar la ayuda a los verdaderos refugiados” el Gobierno ha tomado la decisión de frenar la mala utilización de la figura jurídica del asilo por parte de personas que no cumplen con los requisitos para que se les reconozca como refugiados. LOS CAMBIOS

-No se aceptará la solicitud de asilo en caso de que falten las identificaciones necesarias:
Los documentos de identidad o de viaje deben ser entregados para comprobar la identidad del solicitante. Los verdaderos refugiados recibirán asilo, pese a no contar con sus documentos.

-Suspensión de la ayuda social:
Los solicitantes de asilo rechazados sólo podrán recibir ayuda de emergencia.

-Medidas de presión:
Serán dispuestas para asegurar la salida de las personas a las que les fue denegada la solicitud o el asilo tras la evaluación de su expediente. Entre las medidas se incluye la orden de arresto, aprobada por el Parlamento Federal.

-Acogida provisional:
A aquellas personas que puedan permanecer en Suiza temporalmente se les facilitará el acceso al mercado laboral y se les reconocerá el derecho a la reunificación familiar tras tres años de estancia en Suiza.

-Regulación para casos difíciles:
Se ampliarán las posibilidades para un arreglo en los denominados casos complicados en los que el solicitante de asilo haya sido rechazado.

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