“La humanidad perdida. Ensayo sobre el siglo XX”

Alain Finkielkraut: “La humanidad perdida. Ensayo sobre el siglo XX”  Ed. Anagrama.

 

Se podría describir a Finkielkraut como un discípulo contemporáneo de los análisis que en su día realizó Hanna Arendt, especialmente aquellos relativos al Totalitarismo, tanto en su vertiente nacionalsocialista como comunista. En este ensayo analiza la idea de Humanidad y las influencias y vaivenes que ha sufrido en manos de los intelectuales y políticos del siglo.

Los ilustrados habían reflexionado ante la sensibilidad de los nuevos tiempos, y dieron en el clavo, pues hoy somos herederos de aquella misma sensibilidad, pero en desarrollo, un desarrollo que se ensancha gracias a los medios de comunicación de masas bajo la forma de una piedad universal que alcanza a todo el mundo, pero con el inconveniente de que olvida la miseria del prójimo. Sin embargo, aún siendo esto negativo, no es lo peor, pues esta piedad, en tanto que institucionalizada, busca ocuparse de los otros como aquellos a los que hay que cuidar, y no como hombres libres, pues éstos le dan miedo. Los quiere tullidos, dice nuestro autor. El Mundo como un gran Hospital. Además, sólo así, desde una elevada posición y con los medios pertinentes, es posible a nuestra sociedad esquivar el azar, la incertidumbre de los asuntos humanos, y dominar el juego. Es ciertamente un juego, pues a la misma razón de Estado “No le ha costado adaptarse al nuevo orden mediatico-afectivo y disimular tras el espectáculo edificante de la buena voluntad los más fríos cálculos del interés o de la voluntad de la impotencia”. Este nuevo juego, que es el de la ideología, es la versión humanizada de las ideologías totalitarias, aquellas que colocaban su idea de la humanidad por encima de la del hombre. Es la apuesta del Progreso frente a la dignidad humana. Es la conspiración contra la naturaleza, contra la historia, contra el acontecimiento como el vértice  de los sucesos humanos. Pues, como dijo Arendt, el hombre moderno cree secretamente que todo es posible.

Ante la contemporánea ola de la “Idea de la Humanidad”, la reflexión acerca de los límites del poder que encuentra la vida, hace posible la verdadera libertad, a la vez que el sentimiento de poseer raíces dota nuestra vida de significado y no destruye nuestro pasado.

El ensayo reproduce de alguna manera el dilema Ilustración-Romanticismo acerca del hombre, su libertad, y la cultura. Pero cuenta con la ventaja que no contaban los primeros protagonistas de tal dilema, de poseer la experiencia del siglo XX, un siglo prometedor en cuanto al ejercicio de la razón, pero cargado con unas características en cuanto a su violencia y efectividad, como nunca han existido. Y lo curioso es que es la razón la que ha estado tras este loco enjambre. Bajo nuevas formas, un “resentimiento de la razón” pervive y se reproduce a comienzos de la nueva centuria, sin dar signos de debilidad.

El efecto general de la obra es conseguido sopesando determinadas reflexiones acerca del hombre llevadas a cabo en la Antigüedad en sus primeras páginas. Tal es el caso de la Disputa de Valladolid que en el siglo XVI protagonizan Sepúlveda y Bartolomé de las Casas. Creo que debido al uso que se ha de hacer de ella en esta obra, no se resalta la honestidad con la cual se lleva a cabo una investigación acerca de la relación entre colonizadores y colonizados, y acerca de las relaciones de servidumbre que el ser humano pone en juego en la sociedad. A tal efecto se moviliza lo mejor que el pensamiento de la época poseía, y ello era el pensamiento antiguo y el testimonio de las escrituras. De hecho, es difícil añadir muchas cosas mejores a cualquier reflexión sobre el tema.

Para quien quiera profundizar en el pensamiento de Finkielkraut recomiendo su obra “La Ingratitud”, de la misma editorial, una entrevista distendida en el tiempo, donde creo que da lo mejor de sí.

 

 

Escribe un comentario