DESTRUCCIÓN DE LOS EMBRIONES CONGELADOS

Julio 12, 2009

Gonzalo Herranz

Relatar lo ocurrido es fácil. La Ley de Fecundación y Embriología Humana de 1990 establece, en el Reino Unido, que los embriones congelados pueden ser conservados por un plazo de 5 años. En consecuencia, los embriones congelados antes del 1 o de agosto de 1991, día de la entrada en vigor de la ley, y que no hubieran sido usados tenían que ser destruidos antes de terminar el 31 de julio de 1995, fecha límite de su conservación

Era obvio que ese momento tenía que llegar. Ya, al comienzo mismo del año, sonó la voz de alarma en las páginas del British Medical Journal. El1 de mayo de 1996, el organismo que aplica la Ley de Fecundación y Embriología Humana modificó su Código, señalando que los embriones humanos nunca se conservarán más allá del periodo máximo normal de 5 años, a menos que las personas que han proporcionado los gametos, incluidos los donantes, soliciten un periodo de conservación más prolongado, que nunca los embriones humanos deberán conservarse más allá del periodo máximo especificado por estas personas, y que será excepcional prolongar el almacenamiento más allá de los 10 años. Ante la concesión de esa prórroga, los centros de reproducción asistida trataron de localizar a los progenitores biológicos de los embriones crioconservados, pues son ellos, de acuerdo con la ley, quien ha de decidir sobre el destino que se ha de dar a los embriones. No fue una tarea fácil contactar con tantos y tan dispersos. Al expirar el plazo, se había podido dar con casi las dos terceras partes de ellos. Fueron éstos los que pudieron acogerse, y 10 hicieron masivamente, a la nueva normativa.

De todas formas, llegado el 31 de julio, existían unos 3300 embriones cuyos progenitores o no pudieron ser localizados, o decidieron abandonados. Esos embriones fueron descongelados y destruidos de diferentes modos: dejándolos morir a la temperatura ambiente, sumergiéndolos en alcohol, sometiéndolos a choque osmótico en suero salino hipotónico, para ser desechados por el vertedero o enviados al horno de incineración.


Video homenaje a Vicente Ferrer

Junio 19, 2009


Muere Vicente Ferrer, el hombre que llevó la esperanza a la India

Junio 19, 2009
Vicente Ferrer ha dejado 135.000 huérfanos, exactamente el número de niños apadrinados en la actualidad por la Fundación que lleva su nombre. Seguramente muchos más sentirán la pérdida de un padre. En los últimos 55 años, este hombre, que «soñó con ayudar a los demás», trabajó con ahínco para mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos de la India.
Ferrer (Barcelona, 1920) falleció ayer rodeado de su mujer y tres hijos tras en la localidad india de Anantapur, tras agravarse su estado de salud por los problemas respiratorios que padecía desde hace tiempo. El cooperante, de 89 años, ingresó el 19 de marzo en el hospital de Anantapur por un accidente vascular cerebral y, tras ser trasladado a Vellore, fue dado de alta el 25 de abril para seguir la recuperación en su domicilio, donde sin embargo en los últimos días su estado de salud había empeorado.
A sus 89 años, Ferrer era una institución en la India, país al que llegó en 1952 como misionero jesuita. Desde entonces dedicó su vida a erradicar el sufrimiento de los más desfavorecidos en unos de los Estados más pobres del mundo. En principio su objetivo era completar su formación, pero la pobreza le llevó por otro camino: dar solución a los problemas de los necesitados.
De esta forma puso en marcha iniciativas como «El milagro de dar», que consistía en una pequeña ayuda económica y asesoramiento técnico para obtener agua para los cultivos. Si cada campesino devolvía el préstamo —sin intereses—, el milagro se extendía por toda la comunidad.
Su lucha junto a los pobres despertó la suspicacia de las clases dirigentes y fue expulsado de la India en 1968, tras la publicación de un artículo titulado «La revolución silenciosa» en el semanario de mayor tirada. Sin embargo, 30.000 personas se movilizaron y recorrieron los 250 kilómetros que separan Manmad y Bombay para pedir su regreso. Ferrer se despidió de sus seguidores con la frase: «Ya vuelvo, esperadme».
Y no hablaba en vano. En 1969 regresó con el apoyo de la entonces primera ministra, Indira Ghandi, y se instala en un de los distritos más pobres del país, Anantapur. Tras abandonar la Compañía de Jesús —no quiso regresar a Europa, tal y como le fue ordenado—, crea la Fundación Vicente Ferrer junto a la que será su mujer, la periodista inglesa Anne Perry. Desde entonces trabaja para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas de la sociedad hindú, regida por el sistema de castas. Así, los intocables, los grupos tribales y las mujeres centran su trabajo humanitario.
Los inicios
La Fundación Vicente Ferrer dio sus primeros pasos con sólo seis voluntarios. Hoy son 1.800 trabajadores, el 99% de ellos de Anantapur. Además fue recibido por los políticos radicales con virulencia: «Ferrer vuelve a casa», decían pintadas en las paredes. Hoy le colman de reconocimientos.
Hoy día la Fundación apadrina a 135.000 niños, tiene presencia en 2.000 pueblos y de los cuatro millones de residentes de Anantapur dos y medio se benefician de su trabajo. En 1996 se estableció la Fundación Vicente Ferrer en España para asegurar la viabilidad económica del proyecto: 150.000 españoles colaboran en su misión. Sólo en 2007, recaudó de forma privada 40 millones de euros.

La penultima salvajada de nuestras clinicas: Implantan a otra el último embrión de una mujer en tratamiento de fertilidad

Junio 14, 2009

Y lo que no sabremos y nos falta por ver

Una mujer sometida a un tratamiento de fertilidad perdió su último embrión cuando la Sanidad británica lo implantó por error en otra paciente, quien, al enterarse de lo sucedido, decidió abortar, según el ‘Mail on Sunday’.

La mujer, cuya identidad no ha sido revelada, quería tener un segundo hijo con el último embrión congelado que le quedaba, tras someterse a un tratamiento de fecundación in vitro en una clínica de Cardiff (Gales) del Servicio Nacional de Salud (NHS).

El director médico de la Sanidad de Cardiff, Ian Lane, ha pedido disculpas “sin reservas” y ha asumido la responsabilidad por la angustia causada a la mujer, de 38 años, y a su pareja, de 40, que son padres de un niño de 6 años, Paul, según el dominical.

La mujer descubrió que ya no contaba con el embrión cuando acudió a la clínica para que le fuera implantado en diciembre del 2007.

En un principio los médicos le dijeron que el embrión se había destruido, pero el error fue descubierto después cuando otro médico se dio cuenta de que había sido implantado en otra mujer.

‘Han matado a nuestro bebé’

“En menos de diez segundos nuestro maravilloso mundo quedó destrozado cuando el médico embriólogo nos dijo: ‘Siento tener que decirles esto, pero hubo un accidente en el laboratorio. Vuestro embrión ha sido destruido’”, dijo la mujer al periódico. “No hacía más que pensar, han matado a nuestro bebé”, agregó.

Al parecer, un médico en prácticas se equivocó al tomar el embrión de la incubadora equivocada y no siguió los procedimientos correctos para su identificación.


La Iglesia ahorra al Estado decenas de miles de millones

Junio 9, 2009

Fiel a la parábola evangélica de los talentos, en la que Cristo pide a sus discípulos que los hagan fructificar al menos el ciento por uno, la Iglesia católica española exhibe los cuantiosos frutos que aporta a la sociedad. De hecho, asegura que le ahorra al Estado “varias decenas de miles de millones de euros”. Sólo en el sector de le enseñanza, 3.372 millones. Sin contar la asistencia sanitaria, cultural, litúrgica y pastoral.

Y es que, según dice el vicesecretario para asuntos económicos de la Conferencia episcopal, Fernando Jiménez Barriocanal, “un euro en la Iglesia vale un 250%”. Y lo demuestra con datos. Porque “la Iglesia da trigo y no sólo predica”.

La ‘Memoria anual de actividades de la Iglesia en España’ correspondiente al 2007 presenta todos los poderes de la Iglesia, que son muchos y variados.

Por ejemplo, los casi 20.000 sacerdotes españoles, acompañados de los agentes de pastoral, dedican “más de 46 millones de horas a la atención espiritual de los españoles”. Una actividad que supone, por ejemplo, la celebración de más de cinco millones de eucaristías al año o la formación de “cerca de un millón de niños y jóvenes en las parroquias”

Además de la actividad pastoral, la Iglesia pone de relieve su importante presencia en otras áreas, como la educativa, donde cuenta con 6.022 centros privados y concertados, en los que se educan 1.277.256 alumnos. Es aquí donde Fernando Giménez asegura que la Iglesia le ahorra al Estado más de 3.000 millones de euros, porque “el coste de una plaza en un centro público se acerca al doble del importe asignado para una plaza en un centro concertado”.

En el ámbito cultural la Iglesia católica tampoco está manca. De hecho “el 30% de los monumentos en España son de titularidad de instituciones eclesiales”, lo cual “lejos de constituir un tesoro económico o una fuente de negocio, como algunos piensan, se concibe como un servicio a los demás”. Un servicio que a la Iglesia le cuesta 54 millones de euros al año sólo en obras de rehabilitación.

La otra joya de la Corona de la Iglesia católica es su actividad caritativa y asistencial. Con redes como la de Caritas y otras, a través de las cuales atiende a casi tres millones de personas al año.


Historia de una foto: el hombre del tanque de Tiananmen

Junio 7, 2009

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Una imagen dio la vuelta al mundo hace dos décadas: la de un hombre impávido plantado frente a una columna de blindados en la avenida pequinesa de Chang’An, en una conmovedora protesta individual horas después de que cientos de jóvenes murieran bajo las cadenas de oruga y los proyectiles de esos acorazados.

La imagen fue captada el 5 de junio de 1989 por al menos tres fotógrafos desde los balcones del Hotel Beijing, junto a la plaza de Tiananmen: los estadounidenses Jeff Widener, para la agencia Associated Press (AP), Charlie Cole, para la revista ‘Newsweek’, y el británico Stuart Franklin, de Magnum, para la revista ‘Time’.

“El hombre solitario me va a fastidiar la composición de la foto”, pensó Widener, de 52 años, antes de congelar la gesta del desconocido, según explicó a Efe en una visita a Pekín.

Las cadenas televisivas CNN y BBC captaron también a aquel joven un poco melenudo, que parecía venir de la compra y que de pronto afrentó al tanque, le cortó el paso y se encaramó a su torreta para hablar con el soldado de dentro, hasta que tres hombres se lo llevaron y fue engullido para siempre por la Historia.

Mejor fortuna tuvo la de Charlie Cole, ya que la imagen le valió un World Press Award en el 89. “Tomé la foto con una Nikon y una lente de 300 milímetros, desde un balcón que estaba muy lejos, a unos 200 metros de la escena”, desde la habitación de Stuart Franklin, en la octava planta del hotel, explicó a Efe Cole, de 54 años.

Después de haber dispersado a la gente que había regresado a la plaza esa mañana, una columna de 25 tanques avanzó por la avenida. “Stuart y yo estábamos disparando hombro con hombro, y de la nada apareció ese joven, con una chaqueta en una mano y una bolsa en la otra, y se puso delante de los tanques. No podía creerlo. Pero seguí disparando convencido de que lo iban a matar. Para mi asombro, el tanque se detuvo”.

La foto de Franklin tiene un campo de visión más amplio e incluye un autobús calcinado al fondo. Luego, explica Cole, anticipándose a la Policía, que la noche anterior lo asaltó con una picana eléctrica en la recepción del hotel, escondió los carretes en la cisterna del váter.

En cuanto a la suerte del hombre del tanque, que algunos medios llegaron a identificar como un tal Wang Weilin, el tejano asume que se lo llevó la Policía secreta y fue ejecutado. Aunque otras fuentes señalan que, de ser así, el Gobierno habría dado una publicidad ejemplar a su ejecución, negada por el presidente Jiang Zeming.

“Él creó la imagen, yo sólo tomé la foto”, explica Cole, quien subraya que la actitud de ese joven conmovió al mundo: “Me sentí honrado por estar allí”.


El islam más rigorista conquista las parabólicas árabes

Junio 2, 2009

Jorge Fuentelsaz. EFE.

El salafismo, una de las corrientes más rigoristas del islam, ha irrumpido con fuerza en el mundo de la televisión por satélite y sus telepredicadores, con un discurso ultraconservador, han conquistado los primeros puestos de los índices de audiencia del mundo árabe.

“Al Nass” (La gente), un canal egipcio generalista de capital saudí que en 2006 dio un giro radical a su política haciendo de la predicación y el proselitismo su bandera, es el más claro ejemplo del éxito alcanzado por estos nuevos formatos.

En la sede de este canal pionero en el país, ubicada en la barriada cairota de “6 de Octubre”, numerosos jóvenes “comprometidos” con la difusión del islam, la mayoría con barba y sin bigote, entran y salen ajetreados de las oficinas.

“Cualquier persona que hable sobre religión de una manera correcta es bienvenida a nuestro canal”, asegura a Efe el director de Seguimiento de Programación, Mohamed Mustafa al Qubtan.

En el canal, cuyo objetivo es “tratar las enfermedades de la sociedad y extender las correctas enseñanzas islámicas”, cualquier persona puede participar mientras no “traspase los límites de la religión”, que para los salafies son mucho más estrictos que para otras corrientes islámicas.

Por ejemplo, en “Al Nass”, como asegura Al Qubtan, no hay espacio para las mujeres porque así lo determina el islam. El directivo argumenta que Alá eligió a hombres como profetas, porque poseen una mayor predisposición para el conocimiento, y no a mujeres, a las que Dios dotó -añade- de una mayor emotividad.

Además, Al Qubtan subraya que el mayor porcentaje de telespectadores que llama a los programas para participar son mujeres, “una prueba de que no están marginadas”.

Ahmed, un técnico del canal encargado de la elaboración de “cortometrajes moralizantes”, agrega en perfecto español: “Tenemos un éxito estupendo y grande sin mujeres”.